sábado, 27 de diciembre de 2014


A través de expresiones impactantes, que generaron inicialmente desconcierto entre los acartonados purpurados y altos funcionarios de la Santa Sede, el Papa analizó las mayores patologías de la maquinaria central de la Iglesia y pidió "reflexión", "penitencia" y confesión", con ocasión del espíritu navideño.

La primera enfermedad que Francisco mencionó es la de "sentirse inmortal e insustituible", sin defectos, privado de autocrítica, que no se actualiza ni trata de mejorar. "Hay que visitar los cementerios para ver los nombres de tantas personas que se consideraban inmunes e indispensables", comentó. "Es la patología del poder", el "complejo de Mesías", agregó.

La segunda, prosiguió el Papa, es la "enfermedad del martalismo", la enfermedad de los que, como Marta en el Evangelio, "se sumergen en el trabajo descuidando la parte mejor, la de sentarse a los pies de Jesús". Y añadió: "Descuidar el reposo lleva al estrés y a la agitación, un tiempo de reposo para transcurrir con los familiares es necesario, como es necesario respetar las vacaciones".

La tercera enfermedad, siguió Francisco, "oes la del endurecimiento mental y espiritual, el corazón de piedra y duro cuello de los que en el camino pierden serenidad interior, audacia y se esconden bajo los papeles convirtiéndose en máquinas de prácticas y no hombres de Dios".

También hizo alusión al "Alzheimer espiritual". Se trata, explicó el Papa, de "una declinación progresiva de las facultades espirituales, que en un tiempo más o menos largo hace a la persona o al grupo incapaz de una actividad autónoma".

Otro vicio es la "rivalidad y vanagloria", vivir en el mundo de las apariencias. En la lista, el Pontífice incluye la "esquizofrenia existencial" de quienes olvidan que están al servicio de personas concretas, que viven una doble vida, se limitan a realizar trámites burocráticos, dependen sólo de sus propias pasiones, caprichos y manías y "construyen a su alrededor muros y costumbres".

"Sanar esa enfermedad tan grave es urgente e indispensable", dijo.

El Papa cambió abruptamente su tono cuando se refirió a los "chismes y la cizaña", invitando a los funcionarios a protegerse de ese "terrorismo" por los destrozos que provoca. Luego abordó las conductas que llevan "divinizar a los jefes", el ser "víctimas del carrerismo y del oportunismo", de pensar "sólo en lo que se debe obtener y no en lo que se debe ofrecer". Otra patología es "la enfermeda d de la indiferencia hacia ylos demás" y la de la "cara fúnebre", ya que considera que el religioso "debe ser una persona amable, serena y entusiasta. Debe transmitir alegría", agregó. "¡Qué bien hace una buena dosis de humor!", recomendó.

Francisco incluyó entre los males de la curia "acumular bienes materiales", la pertenencia "a círculos cerrados" y "la mundanidad y el exhibicionismo".
Papa Francisco

lunes, 15 de diciembre de 2014


“ Nuestra democracia liberal ha dejado que la economía no dependa de ningún poder, que se dirija solo por las leyes de mercado, sin restricción a la acción de los individuos y por ello la comunidad sufre. La economía se ha hecho independiente e insumisa a todo poder político, y la libertad que adquieren los más poderosos se ha convertido en falta de libertad para los menos poderosos. El bien común ya no está defendido, ni protegido, ni exigido al nivel mínimo indispensable para la comunidad. Y el zorro libre en el gallinero quita libertad a las gallinas.

"Paradójicamente es más débil, sí, porque los más poderosos tienen más, pero son un puñado, mientras la población se empobrece y la desigualdad se ha disparado. Y los individuos pobres no son libres. Cuando no puedes encontrar medios para tratar tu enfermedad, cuando no puedes vivir en la casa que tenías porque ya no la puedes pagar, ya no eres libre. La libertad no la puedes ejercer si no tienes poder y entonces se convierte solo en una palabra escrita en un papel."

"Si no se puede cumplir, un contrato social no es gran cosa. La idea de igualdad sigue presente en la base de nuestras legislaciones, pero no siempre es respetada. Tu voto vale igual que el mío y la nivelación no ha sido el objetivo de la democracia, pero sí ofrecer el mismo punto de partida a todos como iguales ante la ley, el dinero no compra la ley. Y esto no se respeta. Mire lo que acaban de aprobar los legisladores de Estados Unidos: han multiplicado por diez el dinero que pueden gastar en campaña. Quienes no tengan dinero no gozarán de la libertad suplementaria de gastar de los que lo tienen. Ese peligro de excesiva libertad de unos pocos es el que impide la igualdad de todos."

"Nos queda protestar, acudir a la justicia. No hay que cambiar los principios, porque ya están inscritos, pero hemos visto que hay muchos medios para esquivarlos y es necesario que el poder político no capitule ante la potencia de esos individuos que se saltan el contrato social a su favor. La idea de resistencia me parece fundamental en la vida democrática. Hay que ser vigilante, la prensa tiene que jugar un papel cada vez más importante denunciando las transgresiones de los partidos, hace falta que la gente pueda intervenir, pero sé que eso requiere ser suficientemente vigilante, valiente y activo."

"Hay que reforzar las instancias europeas porque la economía está globalizada. Un país como España o Francia no pueden hacer fuerza, apenas podrán tocar la superficie. Pero la Unión Europea es el mayor mercado del mundo, con 500 millones de ciudadanos activos y también consumidores y con gran tradición de ese equilibrio entre la defensa del bien común y la libertad individual. Si hacemos vivir esa tradición europea, si permitimos órganos más eficaces y activos de la Unión, podremos afrontar la evasión fiscal, los paraísos fiscales y también decisiones clave como el suministro de energía."

"Los estragos del miedo han sido inmensos, lo acabamos de ver en el informe del Senado de Estados Unidos sobre las torturas de la CIA o en el caso Snowden, que muestra cómo Estados Unidos pincha el teléfono de Angela Merkel como si ella pudiera formar parte de las amenazas. La idea de que podemos legalizar la tortura es un shock para quien cree en el valor de la democracia y los europeos lo han aceptado de forma sumisa. Las revelaciones de Snowden son muy inquietantes por el principio que se encuentra detrás, el principio de un Estado casi totalitario que colecta toda la información posible sobre sus ciudadanos y por el que países totalitarios como la URSS o Alemania del Este se servían del KGB o la Stasi. Ese sistema de informes anónimos que utilizaban hoy es arcaico porque gracias a la tecnología es más fácil colectarlo, pero todo ello nos deja en una quimera las libertades individuales."

Tzvetan Todorov : “La resistencia es fundamental en democracia”

viernes, 28 de noviembre de 2014

" Fue sin querer queriendo…"

"Se me chispoteó… "

"Para qué te digo que no si sí. "

"Popularidad es el número de personas que te conocen y te siguen"

"Más rápido que una tortuga, más fuerte que un ratón, más noble que una lechuga, su escudo es un corazón."

"No contaban con mi astucia."

" Silencio, mis antenitas de vinil están detectando la presencia del enemigo. "

" Es que no me tienen paciencia."

"Lo sospeché desde un principio."

"Todos mis movimientos están fríamente calculados."

"tengo 82 años y esta es la primera vez que tuiteo."

"La risa es una expresión de triunfo del cerebro.Si te ríes es por un chiste es porque lo entendiste".

"Fíjense que hoy chequé y no, todavía no me muero...Ni en Twitter, ni en ningún otro lado".

"Un error es cambiar de opinión, es de sabios y lo comete cualquiera;los sabios cometen el error de cambiar de opinión cualquiera que esa sea y después no saben donde quedó la bolita".

"Se puede carecer prácticamente de todo, como le sucedía al Chavo;no se sabía quiénes eran sus papás, es decir, no los tenía, no tenía juguetes, no tenía desayuno casi ningún día… pero tenía amigos, gente que lo quería, se divertía"

"No soy ni narcotraficante ni consumidor de narcóticos ni alcohólico, ya hasta dejé de fumar. Soy heterosexual totalmente, no he robado ni matado a nadie. Para una biografía pensaba que mi vida sería la cosa más aburrida"

"Qué tan fea será la palabra política;que a una palabra tan bella, como madre, le añades política y se vuelve suegra"

"No hay fórmula para el éxito lo que si sé es que hay muchas fórmulas para el fracaso y la mejor de todas es tratar de halagar a todo el mundo, no se puede"

"Mi programa lo hago para mí, y eso que dejé de ser chico hace cuatro o seis años"

"Fui un niño muy feliz, nunca tuve excedentes, nunca tuve una bicicleta un trecenato eléctrico, nunca me faltó una pelota, un soldadito de plomo, no comía grandes manjares pero no faltaban los frijoles ni las tortillas y un poco de carne"

"Jamás pretendí que el público pensara que yo era un niño.Lo único que buscaba era que aceptara que yo era un adulto que estaba interpretando el papel de un niño".

"Son muy diversas las formas en que un actor suele perder el respeto que merece el público; y la mayor es la representación hecha sin entrega, la hecha únicamente por salir del paso o sólo para 'cubrir el expediente'

"Y las clasificaciones al respecto,llámense Óscares o como sea, me siguen pareciendo estúpidas e inútiles"

viernes, 31 de octubre de 2014





“Tú, que pones en el ‘cepo’ a Encarnación si no se adorna con tu divisa, debes de aprobarme, tanto más cuanto que no sólo sigo tu doctrina sino las reglas del honor y del deber. ¿Qué harías si Encarnación se te hiciera unitaria? Yo sé lo que harías. Así, mi amigo, en tu mano está que yo sea americana o francesa. Te quiero como a un hermano y sentiría que me declararas la guerra”

 “Me es preciso defender mis derechos: o Vuestra Excelencia mándeme llamar a su presencia, pero sin ser acompañada de la de mi madre, para dar mi última resolución,o siendo ésta la de casarme con mi primo, porque mi amor, mi salvación y mi reputación así lo desean y exigen, me mandará Vuestra Excelencia depositar por un sujeto de carácter para que quede en más libertad y mi primo pueda dar todos los pasos competentes para el efecto. Nuestra causa es demasiado justa, según comprendo, para que Vuestra Excelencia nos dispense justicia, protección y favor” 

“vaya, mi amigo, que ha delirado en ese informe”, y arremete sin piedad contra el prócer. “Oígame con calma (...) No se empiece a pelear conmigo. Empiece por saber que lo que tengo al mes son mil pesos, para profesores, útiles y gas. En un tiempo dijo el gobierno a la Sociedad se pedían a Norte América útiles y libros para las escuelas de ambos sexos. Teniendo esto presente, le pregunto si en ese depósito hay un lobo, que necesito para mi escuela normal, que quiero organizarla de modo que usted no me murmure (...) Usted es un injusto, no se contenta con la política y los muchachos y quiere pelearse con las mujeres ¡y no sabe usted qué malos enemigos son!”

Mariquita Sánchez de Thompson y Mendeville

jueves, 2 de octubre de 2014



"El capitalismo es una máquina de hacer pobres. Incluso en Europa. Los pobres no están aquí solamente.
El pobre es parte integrante del sistema de crecimiento. Las personas creen que el crecimiento disminuye la pobreza. El crecimiento, en verdad, produce y reproduce la pobreza. En la medida en que saca gente de la pobreza, tiene que poner otros pobres en su lugar. El capitalismo consiguió mejorar las condiciones de vida del proletariado europeo porque echó para el Tercer Mundo las condiciones miserables. Entonces se trataba de que el trabajador de aquí fuese explotado para que los pobres trabajadores de allí fuesen menos explotados. Esa oposición que hice entre indio y pobre es, en verdad, una crítica directa, explícita, a una buena parte de la izquierda tradicional, la vieja izquierda que está en el poder, que divide el poder por concesión de la derecha, de los militares y tal, y está muy volcada a la idea de desarrollo. Una cosa era el desarrollismo de Celso Furtado, en aquella época. Lo creo, incluso, un insulto a su memoria. Celso Furtado vivía en otra época, un mundo distinto, otro modelo. Y muchos hoy continúan diciendo esas máximas que tienen 40, 50, 60 años, como si diera igual. Pero, ¿cuál es problema? El problema es que la izquierda de clase media, el intelectual de izquierda, ve su Otro esencialmente como un pobre. Pobre es una categoría negativa, ¿no? Pobre es alguien que se define por lo que no tiene. No tiene dinero, no tiene educación, no tiene oportunidades. Entonces la actitud natural en relación al pobre, y eso no es una crítica, es que el pobre tiene que dejar de serlo. Para ser algo, tiene que dejar de ser pobre, Entonces, la actitud natural es liberar al pobre, emanciparlo de sus condiciones. Sacarlo del trabajo esclavo, darle educación, casa digna. Pero invariablemente ese movimiento te tiene a ti mismo como padrón. Tú no cambias, tú cambias al pobre. Traes al pobre a tu altura, lo que ya sugiere que estás por encima del pobre. Al mismo tiempo, vuelves al pobre homogéneo. Sí, porque si el pobre se define como alguien que no tiene algo, entonces todo el mundo es igual."


Eduardo Viveiros de Castro

  Diálogos sobre el fin del mundo

sábado, 27 de septiembre de 2014


"No tienes que leer a Freud para vivir en un mundo donde Freud es importante o para pensar de manera freudiana""Todo lo que necesitas es consumir cultura popular masiva producida desde mediados del Siglo XX en adelante.Freud tuvo la ventaja de ser un escritor extremadamente bueno, que ilustraba el psicoanálisis con referencia a la obra de grandes artistas, como Shakespeare, Dostoyevski y Leonardo da Vinci.

Stefan Marianski, de la Casa Museo Freud, en Londres


"la razón por la cual Freud se convirtió en semejante fuerza cultural es que llegó a la cultura popular a través del cine".

 Oliver James

"Creo que mayormente tenemos sólo una idea vaga -quizás defensivamente vaga- de lo que Freud está diciendo, especialmente porque en el campo de la cultura popular su trabajo ha sido procesado para suavizarlo, hacerlo más aceptable, reducir su perspicacia, su complejidad -y, supongo, su dificultad- y convertirlo en una fantasía acogedora y tranquilizadora"

Nicholas Ray, catedrático de la Universidad de Leeds


Las frases de Sigmund Freud que usamos sin darnos cuenta

martes, 9 de septiembre de 2014


"Es algo sin lo cual podemos vivir. De hecho, la linterna me causa preocupación porque es incómoda de llevar y se estropea con frecuencia. Mi pregunta es si nos puede mejorar como personas".

"El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer lo que se hace."

"Todas las obras, para ser buenas, deben brotar del alma del autor."

"En el recuerdo, un día ocupado es igual a tres días de ocio."

"Reglas para el desarrollo de la actividad física: Regla 26, inventa la mayor cantidad posible de ocupaciones. Regla 27, no tengas sirvientes."

"Escribir a lo largo de la vida un buen libro es más que suficiente. Y también leer uno."

"Debo acostumbrarme a que nadie nunca me comprenderá. Este deber ser el destino común de la gente difícil."

"Es triste constatar que no he sido capaz de soportar la felicidad, como no era capaz de soportar la infelicidad."

"Quien tiene dinero, tiene en su bolsillo a quienes no lo tienen."

León Tolstói (1828-1910)

jueves, 4 de septiembre de 2014



" ... Sin saberlo Cerati fue un hijo pródigo de Cicerón, que veía a la gratitud en la columna de las virtudes que se alzan sobre los vicios, nacidas de cierta aparente inclinación natural a amar y apreciar a quienes nos rodean.

  La frase de Cerati no sólo amplía nuestro vocabulario, sino también nos ofrece la posibilidad de ser libres. Sobre todo si entendemos, como Stalin, que la gratitud es una enfermedad propia de los perros, y que ser agradecido no siempre es una virtud. En Cartas a un joven disidente, Christopher Hitchens pone a la gratitud cerca del estado de adoración incuestionable de las religiones, que conjuran un mundo de conformismo: el agradecido comprende al otro, se integra, se somete al gregarismo —un dios nos castiga por algún tonto vicio humano, y nosotros lo agradecemos—

Por eso dar las gracias está bien, pero obviarlas también es señal de buena salud. Si la modernidad fundó el pensamiento ingrato, la posmodernidad decidió que no había que respetar ninguna herencia, incluida la vida en sociedad. El uso demagógico de la gratitud es moneda de uso común entre las mafias, los narcos, los malos políticos y gente como el cantante de cruceros Silvio Berlusconi. Para ellos repartir favores es una forma de cosechar lealtad, una cárcel para la voluntad ajena: hacer al otro sentirse comprometido. Un gracias que todo lo da, como el de Cerati, alcanza para saldar cualquier deuda.

En el futuro, las gracias ceratianas perderán la capacidad de evocar —y agradecer. El tiempo también hará con ellas lo que hace con nosotros, desgraciados carnales, y les limará el sentido porque —se sabe— el uso desgasta, y el agradecimiento es también un jabón. En verdad, lo que tienen de buenas esas gracias es su valor espectacular pues nadie muestra gratitud a diario con profundidad.

Hemos hecho del agradecimiento un trámite. Escupimos las gracias unas veinte veces al día, y, desprovistas de todo contexto, livianitas y traslúcidas, las volvemos una palabra comodín, un mecanismo reflejo. Así de despintadas van igual al médico que sacó el tumor maligno como al verdulero que con su poder olímpico nos da las manzanas sin machucones, a quien nos cede su sitio en el bus como al burócrata que —porque debe hacerlo— sella por fin el documento que había cajoneado por siglos. En el pasado, las gracias exigían una reverencia profunda: el agradecido doblaba el cuerpo y agachaba la cabeza, y exhibía la nuca y perdía contacto visual con el otro. Así, indefenso, a la merced de alguien que podía portar una espada impaciente, demostraba su sinceridad.

Hoy ya no se agradece como galantes caballeros de salón y —la verdad sea dicha—, señora, nuestra relación con las gracias es más pedestre que trascendental. Ya no ponemos la cabeza —ya no la ofrecemos— por gratitud; ahora es una torcedura de cuello mínima, como si reconocer al otro supusiera un esfuerzo desmesurado. Agradecemos de paso —por e-mail, con twits, en chat y con mensajes de texto— en un procedimiento de forma aplanado por la velocidad. Las gracias son, a menudo, algo parecido a rascarse los ojos al despertar, bostezar o meterse un dedo en la nariz: acción inconsciente, costumbrismo, vapor. Algo así sucederá con las «gracias totales» de Cerati. Se perderán los colores, se volverán un trapo viejo; el eco de su autoría se acallará, y aparecerá, al fin, la sorna. Alguien, alguna vez, recordará que Soda Stéreo, una banda gasífera y estereofónica abrazó la gratitud absoluta, pero para la mayoría esa despedida de Cerati será sólo una frase de fama incomprensible e inmerecida. Las gracias totales serán, al fin, lo de menos.

Mientras, haremos bien en practicarlas a conciencia, eligiendo momento, pompa y circunstancia y tomando distancia de la gratitud indiscriminada, sin peso ni forma. El agradecimiento honesto es y debe ser un acto consciente en el que decimos más que palabras. Para agradecer hay que poner el cuerpo y hacerse cargo de su peso. Cerati, por conciencia, oficio, o vaya a saber uno qué, lo intuyó. El cierre de aquel show de Soda en River Plate no exigió palabras posteriores: Cerati dejó el futuro en nuestras manos en el punto final que siguió a las «gracias totales». Cerati culminó una historia sin guardarse nada para sí: agradeció todo. Soda, la mayor banda de la historia del rock en español, quedó en nuestras manos porque siempre estuvo en ellas.
En la aceleración líquida de hoy, el agradecimiento se parece cada vez más a un freno en el ciclo, basura innecesaria en el buzón de correo atestado. Pero no lo fue aquella noche veloz de Buenos Aires ni con una banda «de música ligera» celebrándose a sí misma. Entonces Cerati rompió cierto molde.

Una estrella de rock beligerante que agradece pierde algo de su brillo contestatario, empieza a apagarse. Pero hay mérito cuando un virtuoso de ego oceánico que no tiene rebeldías pendientes es capaz de echarse encima la tela de la humildad para reconocer el préstamo social de la fama. Sí, mamá, es lo que corresponde, pero el agradecimiento no es una axiología. Cerati, un ídolo del rock latinoamericano, podría haber exigido en aquella primavera argentina sacrificios al pie del escenario, pero si el agradecimiento es función de la humildad, entonces sus gracias totales fueron una exhalación redentora.

 La palabra «eucaristía», después de todo, significa acción de gracias, y la conclusión de la ceremonia que lo convertiría en mito fue incuestionable. Unos segundos antes de la unción, en la última estrofa de la última canción, Gustavo Cerati cantó que de aquel amor «de música ligera, nada nos libra, nada más queda», la guitarra hizo chan-chan y la multitud se abrió para él. Entonces el divo dio un paso adelante, se entregó en gratitud a sus devotos y abrió los brazos en cruz."

De Nada

martes, 2 de septiembre de 2014

"En la manera en la que el ser humano es manejado por los centros de poder y por los centros económicos, antes era necesaria la represión en estos casos. De todos modos sigue existiendo la represión, pero ahora los mecanismos son mucho más sutiles. Se trabaja mucho con la persuasión, se dice que estamos en la era de la seducción. En un juego muy perverso de seducción y amenaza.
Por ejemplo, ¿cómo se impuso la globalización en el mundo? Cuando la globalización comenzó a ser enunciada, particularmente a partir del discurso de El fin de la historia, de Francis Fukuyama. La presencia de ese nuevo orden apareció como la culminación de la evolución ideológica del hombre, como la culminación del desarrollo social del ser humano. Y fue anunciado como un mundo que iba a ser progresivamente un mundo feliz. La sociedad del cumplimiento de los deseos que anunciaban los autores de la posmodernidad, donde se aplanaban los conflictos y sólo iba a perdurar el constante progreso.

 -A principio de los años 90, lo nuevo aparecía como lo absoluto y seductor. Pero detrás de esa seducción latía una amenaza: Si uno no se incorpora a lo nuevo, ¿qué es? Obsoleto, dinosaurio, desechable, "descartable". Este nuevo orden es triunfalista porque hay expansión del sistema capitalista y de los mercados, y aparece como un mundo potencialmente feliz. Pero para poder desarrollarse replantea una reorganización de la producción que deja afuera a un 30 por ciento de la población económicamente activa del mundo. Y así se produce una precarización laboral, y al ser el trabajo un ordenador psíquico y social, se instala en el mundo un horizonte de amenaza. Si hay un tercio de la gente en el mundo que queda fuera de la producción y si en la Argentina un 60 por ciento de las personas hoy teme perder su trabajo, hay una vivencia de amenaza que conduce a otro sentimiento angustiante, que es el temor de inexistencia. Es temor a no tener ninguna significatividad por desinserción social.

-Estas son vivencias profundamente dolorosas para el ser humano, que implican una precarización de la vida social. Si vamos a las patologías, la Organización Mundial de la Salud ya en 1994 decía que la pobreza es el factor principal de enfermedad en el mundo. En el plano de la salud mental, la depresión y la ausencia de proyecto son los factores fundamentales de patología mental y en crecimiento exponencial. Por otro lado van apareciendo patologías concomitantes, como el síndrome de pánico, que ha sido muy estudiado por los norteamericanos.

-Es un cuadro que está dentro de un tipo de fobia y es la expresión del síndrome de pánico. Tiene un altísimo crecimiento en nuestra sociedad.Tiene que ver con tratar de adaptarse coherentemente al medio y en realidad es una sobreexigencia y una sobreadaptación. En una sociedad tan ferozmente competitiva, el terror de inexistencia hace que el sujeto trate de dar una respuesta adecuada y no puede. El costo es tan grande que en un momento hay un quiebre. Por supuesto que hay una multiplicidad de causas, pero éste es un factor de alta incidencia.

-La depresión, que tiene que ver con la pérdida de lugares, o el temor a la pérdida de lugares. Y hay en estos casos una "ausencia de proyecto". ¿Qué niveles de garantía y estabilidad hay ahora para elaborar un proyecto, que es un sostén interno para el lanzamiento vital?

 El ser humano, que es un ser de crisis, las vive con naturalidad y son posibles porque existen ciertos referentes internos y externos que nos ofrecen sostén. Algo que ha pasado con las crisis en el mundo es que las instituciones se han derrumbado, hay un colapso de los referentes y lo que queda es un malestar en la cultura -ahí sí nombramos a Freud- que es la fragmentación de los lazos. Este nuevo orden mundial colocó centralmente en la vida social la institución del mercado. Esa institución dice "el otro no es mi semejante, sino un rival por excluir o destruir." Y esto, que uno puede entender en una lucha de corporaciones, se va interpenetrando en las relaciones entre las personas, y se va produciendo un distanciamiento entre ellas. Esto empezó a manifestarse a fines de los años 80 con claridad. Además, sobre el discurso de Fukuyama se van a entrelazar discursos como El fin del trabajo , de Rifkin, con esa propuesta particular de evitar los estallidos sociales haciendo que cubran el trabajo social quienes están sin trabajo. El del horror económico, el paradigma tecnológico, el discurso de Vargas Llosa, que dice que la globalización es tan infalible como la ley de la gravedad...."



Ana Pampliega de Quiroga

lunes, 1 de septiembre de 2014


¿Cómo ve este país?

Con serias preocupaciones en todos los sentidos como Estado, como sociedad. Como democracia que debe defender a los ciudadanos de uno en uno por encima de cualquier cosa y por tanto con una sanidad justa, una enseñanza obligatoria, gratuita y para todos, y una justicia rápida y eficaz, lo veo con suma preocupación. Si realmente se han aplicado los métodos para conseguirlo,lo que veo cada día me tiene absolutamente aterrado, desconfío de la especie humana y no me siento nada partícipe del proyecto de futuro. Creo que el miedo está haciendo mucho daño a la sociedad, le impide organizarse y habrá que plantear las cosas de otro modo porque, si no, esto es como una riada, puedes ponerle todos los muros que quieras al río, pero cuando llueve fuerte, el río baja por allí y el muro se va a tomar por culo.

Joan Manuel Serrat

jueves, 28 de agosto de 2014


“Me acuerdo de chico escuchar radio atentamente, de tener mi radio y dormir con una pequeña radio, de grabar cassettes y anunciar los temas. Yo era muy fantasioso, todavía a veces creo que lo sigo siendo, no? Y la radio me cuadraba mucho dentro de la fantasía. Con un micrófono y un poquito de parla... El resto ves como la piloteás”.

“Era medio un nerd, tenía mucho que ver con el mundo que me había armado yo. Estaba en un micro clima armado por mí todo el tiempo, pero a mí no me desagradaba, de hecho el día de hoy creo que lo mantengo y no me desagrada”.

“Yo me acuerdo el primer día que hablé por radio, yo me di cuenta.. viste cuando te das cuenta y decís.. yo esto lo domino, yo puedo hacer esto toda mi vida y ahí me di cuenta de tener una pasión, como el día de hoy. Me di cuenta que lo iba a hacer, ni siquiera había arreglado un sueldo, no había una ambición ni de fama ni de trascender, lo hice por pasión. Al poder hablar escucharme por los auriculares y ver que tanto parloteo tenía yo dije: Acá está permitido! Me di cuenta que tenía un yeite. Tenía un yeite..A mí eso me encantó”.

“Yo amé la radio. A veces veo que lo digo en pasado, pero.. yo me di cuenta que estaba en el planeta que quería, y no lo hice ni por fama, ni sabía lo que iba a hacer, pero pensaba que me iba a ir bien, yo digo: yo acá puedo hacer desastre, pero desastre con entusiasmo, no? Tengo un montón de cosas para hacer acá que no se están haciendo”.

“A lo mejor hubiese sido feo si hubiese existido en los medios gente sin pasión”.


Mario Pergolini

viernes, 15 de agosto de 2014

"… Te nos rompiste, mi amor, y no sé cómo decirte lo siento”“Y ahora ni siquiera te voy a encontrar aquí, en la punta de mis dedos, mientras tecleo este libro que no quiero dejar de escribir... No sé qué haré sin estas páginas”.
 Sergio del Molino

 “En la medida en que estas notas pudieran suponer una defensa contra el colapso total … han dado algún resultado (…); y si no dejo de escribir esta historia en un momento determinado, por caprichoso que sea, no habría razón para que dejara de escribir nunca”

 C. S. Lewis


 “Por momentos me digo: ‘¿Qué ser humano soy yo, que soy capaz de eso?’. Cuando tuve la idea de escribir este libro me escandalicé, me aterroricé. ¿Cómo puede ser que a los dos meses de la muerte de Dani yo estuviera pensando en escribir esto?”

 Piedad Bonnett

 “¿Tengo derecho a escribir que mi madre y sus hermanos fueron todos, en un momento u otro de sus vidas (o durante toda su vida), heridos, dañados, desequilibrados?”

 Delphine de Vigan

 Érase una vez el fin

sábado, 12 de julio de 2014

" Agentina está en la Final. Nadie en sus cabales, con conocimiento de causa y antes del inicio, lo hubiese dicho. Era pronóstico de fanáticos que no saben nada de fútbol, que sólo ven a la Selección en los Mundiales, que no siguen siquiera a los clubes locales, no tienen la menor idea de quien juega en Argentina y menos aún en las demás selecciones. Esos que piden off-side siempre que ataca el rival y nunca reconocen una posición adelantada del equipo nacional. Los argentos que, así, se sienten patriotas, argentos que desconocen que la patria sería mucho mejor sin ellos. Esos que en la cancha molestan sólo por estar al lado, que no pueden ver el partido sentados, que hablan todo el tiempo, no distinguen a los jugadores, son insufribles.

Hoy, en cambio, es más fácil entender por qué la Selección llegó ‘allí’. Hasta mi mujer se dio cuenta de que los vientos soplaron a su favor, de que todavía la Argentina no enfrentó a ningún campeón Mundial, mientras otras selecciones, como Costa Rica –que se retiró invicta– se debatió con tres de ellos y con la propia Holanda, que fue lo más duro que midió Argentina, sin vencerla en la cancha (sólo en los penales: igual que Costa Rica). Muchos vivieron partidos intensos, de ida y vuelta, corriendo riesgos, exponiéndose a lesiones, cosa que no sucedió con la Selección Nacional. Pero no es su culpa, la suerte se acordó de ella, la eligió para que la tenga fácil y el equipo agradeció porque en otro Grupo no hubiese clasificado.

Sabella llevó a Brasil 23 jugadores que no pueden discutirse, porque más allá de gustos personales y de un caso u otro, era lo mejor que tenía aunque ‘eso’ fuese muy poco, sin categoría en la mayoría de los casos y muy desequilibrado entre líneas. Pero era ‘por ahí’, nombre más, nombre menos. Esa lista no marginó ningún Mascherano: ¿Tevez? El grupo lo excluyó, entonces no se discute. Todos tenemos nombres que en ciertas posiciones nos satisfacen más, pero son diferencias de medio punto para arriba o para abajo. Nada decisivo. La delegación que fue, excluidas las cinco figuras, no era más que un equipo de primera división afista o, en el mejor de los casos, igual a un seleccionado de jugadores locales. Pero está claro que los resultados no dependen únicamente de sus jugadores ni necesariamente de sus estrellas. Hay muchos otros factores.

El alineamiento astral se combinó de tal manera para que algunas selecciones se ‘matasen’ entre sí, como Italia y Uruguay, por caso, y otras avanzasen haciendo turismo, caminando –aún cuando caminaron algo torcido– como fue el caso de nuestro equipo. Punto a favor. ¿Otro? La Argentina no padeció ninguna ausencia vital como Francia que se quedó sin Ribery o Colombia sin Falcão García, por citar a dos que llegaron debilitados. ¿Más ventajas? Ninguna estrella de la Argentina mordió a un rival para desmoronar a su plantel. ¿Otra más? Nadie, de los decisivos, en Argentina llegó herido como Cristiano Ronaldo en Portugal que en el primer partido también perdió a Contreau. Sigo enumerando: Al equipo de Sabella no le cortaron en el momento más decisivo del torneo a su crack, como a Brasil con Neymar, ni le suspendieron a su capitán y figura, Thiago Silva. Finalmente, algunas selecciones viajaron el doble de los kilómetros que se trasladó la Argentina que sólo actuó en climas temperados en cuanto otras selecciones, como Inglaterra se derritieron en la calidad humedad de Manaos.

No parece, pero cada uno de esos elementos ayuda; no por acaso las palabras fácil y difícil significan cosas opuestas. En ningún Mundial a la Argentina le tocó tanto asfalto de mano única, tanto tobogán descendente para ir hacia adelante. Ningún juez lo perjudicó, de verdad, ni siquiera en un tiro libro intrascendente. Si Argentina hubiese sido local muchos creerían que todo estuvo armado para que ganara y la Copa no perdiese interés. En 1930 arrancó con Francia. En 1934 con Suecia, que entonces era potencia. En 1958 comenzó con Alemania. En 1962 se cruzó con Inglaterra en su grupo. En 1966 España y Alemania de entrada. En 1974 Italia. En 1978 Francia e Italia una atrás de la otra. En 1982, un poco más aliviado, Bélgica que nos ganó y en la fase siguiente Italia y Brasil. En 1986 Italia. En 1990 Unión Soviética y ya en Octavos Brasil. En 1994, por primera vez fue tan fácil como ahora, pero Maradona lo arruinó todo. En 1998 Croacia que fue tercera. En 2002 Inglaterra. En 2006 fue fácil por segunda vez, aunque en Cuartos ya apareció Alemania. Y en 2010 lo mismo, Alemania en Cuartos. Este repaso nos deja claro que nunca fue tan favorable el camino para llegar a la Final. Sin escollos. Si a Sabella le hubiesen dicho “elija adversarios”, hubiera escogido los que le tocaron en suerte.

sigue 

Edgardo Martolio
(*) Director Perfil Brasil, creador de SóloFútbol y autor de Archivo [sin] Final.



jueves, 10 de julio de 2014

Flávio Campos era uno de los 200 millones de brasileños que no pudieron dormir el pasado miércoles al intentar entender la amarga derrota de la Seleção ante Alemania. Pero su tristeza iba más allá del 7 a 1. La crueldad colectiva que se inició antes mismo del final del partido en el estadio Mineirão fue uno de los motivos de su insomnio. Las críticas a los jugadores que, según él, son solo “chicos”, el vandalismo en algunas ciudades y los insultos a la presidenta Dilma, mientras Brasil era humillado en el campo, eran síntomas de un país huérfano de otras alegrías que no sean el fútbol. “Queremos que la selección represente la fuerza, la virtud y la creatividad del país”, dice Campos, un sociólogo que coordina el Núcleo Interdisciplinar de Estudios sobre el Fútbol. “Es perverso y cruel echar la culpa de nuestro fracaso a los chicos”.

Tengo dos tristezas, dos sentimientos. Uno con el propio resultado del partido. Es evidente que Alemania era la favorita, por el juego más consistente y organizado. Pensaba que no iba a ganar Brasil. Pero siempre hay el imponderable en el fútbol, pues ni siempre gana lo mejor. Siempre hay esperanza. Pero lo que hubo fue una masacre.

 ¿Cómo está usted asimilando la derrota ante Alemania?
¿Y la otra tristeza?
 Además de notar la falta de competitividad ante los alemanes, fue el significado que el fútbol tiene como elemento de la cultura brasileña. La humillante derrota abre la “caja negra” de la sociedad. Vivimos una crisis de representatividad en Brasil, un momento en el que nuestra mirada colectiva es muy frustrante. La percepción es que el sistema político representativo no funciona. Algunos piensan que hay que tirar todo. No es una casualidad que cuando la afición insulta a Fred [delantero de Brasil], empieza también a insultar a Dilma [como en el primer día del Mundial]. Y ese equipo, de chicos… Es una crueldad. Queremos que representen la fuerza y las virtudes, la valentía, la habilidad, la creatividad, la belleza que nosotros no tenemos en nuestros espacios sociales. Es como una compensación. Y queremos que la selección sea un remedio, una solución para las cosas que no logramos resolver en el cotidiano. Es cruel. Nuestros jugadores tienen la edad de mis hijos. Neymar tiene 22 años. Es perverso y cobarde echar la culpa de nuestro fracaso a esos chicos, para que compensen lo que no entendemos en nuestra sociedad.
¿Es mucha presión para tan poca edad, y encima jugando en el Mundial, con la obligación de ganar?
Gilberto Marigoni, candidato a gobernador de São Paulo del PSOL, tiene una definición para los Black Blocs interesante. Dice que son chicos que intentan ser héroes con sus máscaras y armas de destrucción. Es un sentimiento infantil de esa generación. El discurso de David Luiz, que lloraba al decir que quería ofrecer esa alegría a Brasil, es una misión parecida a de los Black Blocs. Querer salvar el país es muy malo. No necesitamos un Mesias, necesitamos actitudes colectivas. Menos cobardía y menos hipocresía. Nuestra actitud como ciudadano sí nos representa.
 ¿Este intento de encontrar a héroes es también un intento de reconstruir un mito como Pelé?
Mira cómo se construyó la historia de Pelé y de esos chicos. El Mundial de 1958. El mejor jugador de ese año no fue Pelé ni Garrincha. La prensa que acompañó el campeonato eligió a Didi como lo mejor jugador de esa época. En muchos partidos no llega a ser un fenómeno. Pero era un excelente jugador. Cuando Suecia hizo su primer gol, Didi es la persona que anda calmamente y dice: “vamos a jugar”. Él era el líder, el que organizaba. Fue Didi y Gilmar quienes subieron a Pelé en sus hombros tras el partido. Lo que quiero decir es que Pelé fue uno de los mejores jugadores del mundo. Garrincha también. Pero esos equipos tuvieron otros atletas muy importantes. Nosotros necesitamos los reyes, los salvadores de la patria, los fenómenos, los príncipes. Pelé fue el rey. Ronaldo, el fenómeno. Y seguro que Neymar será algo semejante.
 ¿El resultado del Mundial influirá las elecciones?
 Ya influyó, desde junio de 2013. Deshidrató el apoyo a Dilma. Ella perdió más del 30% de apoyo en un año. Lo más visible no es Petrobras, por ejemplo. Lo más visible es el Mundial. Y la campaña girará alrededor de ello. Pero mira, la previsión catastrófica no se concretizó. Ningún estadio desmoronó. Sí tumbó un viaducto de la oposición [en Belo Horizonte]. Pero parece que nadie se da cuenta. El alcalde es del PSB y el gobernador es del PSDB. Esta es la cuestión: la percepción que queda para la sociedad brasileña. El mal intencionado echará la culpa a Dilma.
 ¿Perderá apoyo con el 7 a 1?
 Apuesto que sí. Esa depresión tiene que ser descargada, y la derrota será explorada. Directa o indirectamente. Siete goles afectan a la gente. Es un hábito nuestro echar la culpa a alguien. La primera víctima fue Felipão. La siguiente será Dilma.
 Hasta los que más estaban en contra al Mundial apoyaron al evento. ¿Nadie resistió?
 Quienes estaban en los estadios eran de una clase media imbécil, reaccionaria, que no sabía ni siquiera cómo apoyar al equipo en el estadio. Tuvieron incluso que ensayar una canción. Esa clase media blanca, muy incómoda al tener que compartir espacios en los aeropuertos, fue claramente contagiada por la fiesta. Se ilusionó, y eso no es malo. Muchos aprendieron sobre qué es el fútbol. Y me gustaría que ese grupo aprendiera a asumir su responsabilidad social, para que haya una sociedad sin odio ni privilegios. Es un comportamiento que tiene que corregirse. Y ahora empiezan otras elecciones. Es otro partido. No es contra Alemania, sino contra nosotros mismo. Ese es el partido más importante.

via :elpais

martes, 1 de julio de 2014


"Brasil, decime qué se siente tener en casa a tu papá
Te juro que aunque pasen los años, nunca nos vamos a olvidar
Que el Diego te gambeteó, que Cani te vacunó, que estás llorando desde Italia hasta hoy.
A Messi lo vas a ver, la Copa nos va a traer, Maradona es más grande que Pelé"

Hinchas Argentinos en Brasil
Mundial 2014
" Quitar lo que esta de mas, soltar ideas duras, suavizar el intelecto, re-educar el corazón, abrirnos a lo misterioso, afirmar que no sabemos, volver a barajar las cartas, crear nuevos senderos para manifestarnos, encontrar distintas imágenes para nombrar lo desconocido, ser un eterno aprendiz , entender el cotidiano como un oráculo, deambular por las palabras sin quedarnos con ninguna, ser un poeta apasionado de lo invisible, susurrar cada palabra como si estuviéramos cantando una canción de cuna, tener nuestro propio diccionario sobre nuestra forma de sentir el mundo, salpicar de poesía, pintar con colores exóticos las palabras que en este momento necesitamos para tener coraje para transformarnos, saltar, saltar, y encontrar en ese abismo nuestra verdad

* Desaprender*

lunes, 9 de junio de 2014

He experimentado de todo, y aseguro que nada es mejor que estar en los brazos de alguien que amas.
John Lennon

La línea recta es el camino más corto entre dos puntos, pero no el más atractivo.
Mae West

Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
Jorge Luis Borges

Cuanto más importante es una emoción, menos palabras hacen falta para expresarla.
Michael Straczynski

Más veces descubrimos nuestra sabiduría con nuestras locuras que con nuestra seriedad.
Oscar Wilde

Un experto es una persona que ha cometido todos los errores que se pueden cometer en un determinado campo.
Niels Bohr

El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma.
Marcel Proust

Si no recibes críticas, probablemente es que no has tenido éxito.
Malcolm X

No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.
Jiddu Krishnamurti

El educador mediocre habla. El buen educador explica. El educador superior demuestra. El gran educador inspira.
William Arthur Ward

Dios no es más que el espíritu humano proyectado al infinito.
Ludwig Andreas Feuerbach

El universo está hecho de historias, no de átomos.
Rukeyser

Sentirse importante lo hace a uno pesado, torpe y banal.
Carlos Castaneda

Mi relación con la muerte sigue siendo la misma: me opongo terminantemente.
Woody Allen

El único amor consecuente, fiel, comprensivo, que todo lo perdona y que nos acompaña hasta la muerte es el amor propio.
Oscar Wilde

¿Por qué hay algo en lugar de nada?
Leibniz

El hombre tiene cuatro enemigos naturales: el miedo, la claridad, el poder y la vejez.
Carlos Castaneda

Cuanto más honradamente pienso, más profundamente me descomprendo. El saber es la inconsistencia del ignorar.
Fernando Pessoa

El tirano muere y su reino termina; el mártir muere y su reino comienza.
Kierkegaard

La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada.
Kierkegaard

via CampoGrupal

sábado, 7 de junio de 2014

«Érase un hombre a una nariz pegado»
 Quevedo

 «No hay extensión más grande que mi herida»
Miguel Hernández

 «Tanto dolor se agrupa en mi costado que, por doler, me duele hasta el aliento»
Miguel Hernández

 «Porque te miro y muero»
 Mario Benedetti

 «¡Te llamé un millón de veces!»
Daniel Robles

«¡El patio de butacas aplaudió con frenesí!»
Alejandro Duarte

 «El folio parecía una lámina de nieve» «Sonrisa de oreja a oreja» "Pedro Barrales se asomó hacia la noche, dio un sonoro rebencazo y dijo con mueca de resignación: -Me parece que a mediodía el sol nos va a hervir los caracuces."
Don Segundo Sombra de Güiraldes.


«Devoró libros, pasto del alma»
Gracián

Hiperboles




"La sinceridad cuesta mucho. Creemos muchas veces que somos sinceros y no lo somos."

"La elegancia es fuerza contenida."

" No hay más realidad que la imagen ni más vida que la conciencia."

" Vivir es volver."

" Los hombres de acción, si tuvieran sensibilidad, no serían hombres de acción. No podrían hacer nada. La sensibilidad es eldisolvente de la acción "

"No hay pueblo español, chico o grande, que no encierre una enseñanza. "

"La vejez es la pérdida de la curiosidad. "

"Cambia el concepto del patriotismo según las mil circunstancias del agregado social."

“Entre todas las alegrías, la absurda es la más alegre; es la alegría de los niños, de los labriegos y de los salvajes; es decir, de todos aquellos seres que están más cerca de la naturaleza que nosotros.”

"¿Por dónde ha entrado usted? Por la puerta. ¿Sabe usted que no se puede pasar? He pasado. ¿Quién es usted? Un periodista"

"¿Y es que saben muchos de los que atacan el motivo por el que atacan? Unas palabras cordiales, un simple apretón de manos, disiparían en el enfurruñado su encono.”

¿Qué sería un escritor sin esa traba que le obliga a sutiles vueltas y revueltas para decir lo que no se puede decir? La técnica literaria sale ganando.”


“Lo contrario de la hipérbole es el trabajo: exactitud, reflexión, precisión. Es dificil hacer del idioma un instrumento exacto y dúctil; y es fácil salir del paso con un superlativo que no dice nada.”

“El cine tiene que producir sosiego.”

“Si lo pensamos, veremos que muchos de los disgustos que nos sobrevienen lo son por palabras innecesarias.”

“El viejo es un enfermo sano.”

“La sensibilidad levanta una barrera que no puede salvar la inteligencia.”

“Sin los escritores, aun los actos más laudables son de un día.”


Augusto Trinidad Martínez Ruiz Azorin

lunes, 2 de junio de 2014



"Yo no amaba mucho a los carismáticos, porque me parecían una escola de samba, no compartía su modo de rezar. Después comencé a conocerlos y me di cuenta del bien que le hacen a la Iglesia".

Papa Francisco

lunes, 26 de mayo de 2014

"Somos polvo de estrellas que piensa acerca de las estrellas"

"En lo que atañe al cerebro, parto de la premisa de que su actividad, lo que a veces solemos denominar 'pensamiento', es mera y exclusiva consecuencia de su anatomía y fisiología."

"A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa."

"Somos el medio para que el cosmos se conozca a sí mismo."

"Hoy más que nunca, cuando tantos y tan complejos problemas asaltan a la especie humana, es necesaria la presencia de individuos con un alto coeficiente intelectual y un amplísimo campo de intereses."

"Después de todo, cuando estás enamorado, quieres contarlo a todo el mundo. Por eso, la idea de que los científicos no hablen en público de la ciencia me parece aberrante."

"La ausencia de prueba, no es prueba de ausencia."

"Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología en la que nadie sabe nada de estos temas. esto constituye una fórmula segura para el desastre."

Carl Sagan
astrofísico, escéptico y divulgador de la ciencia y del pensamiento crítico.

lunes, 28 de abril de 2014



El subcomandante Marcos llegó en 1984 a la selva lacandona de Chiapas, en el sureste de México, y allí vivió durante 17 años con las comunidades indígenas tzotziles y tzeltales hasta el 11 de marzo pasado, cuando la marcha que encabezó y que cruzó medio país remató con una manifestación gigantesca en la Plaza de la Constitución -mejor conocida como el Zócalo- de Ciudad de México.

En ese lugar, cargado de un enorme peso histórico, el jefe del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, sin un arma encima, hizo oficial la decisión de su movimiento de hacer política por las buenas. Desde ese día los mexicanos tienen el alma en vilo, pues saben que en buena medida el destino del país depende del éxito o del fracaso de las gestiones de este misterioso hombre encapuchado y del puñado de comandantes que componen su estado mayor. Su misión es lograr la aprobación de una ley de derechos para los indígenas y sentar al Gobierno de Vicente Fox, cara a cara, en una mesa de negociación.

Marcos se instaló con su gente en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), al sur de la ciudad, cuyos salones de clase improvisados como dormitorios y recintos de reuniones se han convertido en el centro de la atención de la opinión pública mundial, debido a la importancia de sus inquilinos actuales y a la catarata de noticias de implicaciones definitivas que se generan allí minuto a minuto.
El subcomandante de los zapatistas no había logrado que el Congreso le permitiera exponer su criterio sobre la ley de los indígenas ante los diputados en pleno, pues la división de opiniones en todos los partidos políticos impedía alcanzar cualquier consenso frente al tema. Al final, el jueves, se abrió una luz de esperanza cuando el Congreso aprobó, en una votación apretada, la propuesta de oírlo. Entre tanto, Marcos y el presidente Fox buscaban sin éxito ponerse de acuerdo sobre cuál es la mejor manera de dar el primer paso para iniciar en firme el proceso de conversaciones de paz entre la guerrilla y el Gobierno.


La semana pasada terminó en un suspenso tremendo. Antes de la decisión del Congreso, los zapatistas habían anunciado su determinación de regresar a Chiapas por considerar que la clase política se estaba cerrando al diálogo, y para atajarlos Fox había respondido con la orden de levantar los puestos de vigilancia militar en la zona del conflicto y con el anuncio de que liberaría al resto de los guerrilleros que aún están en prisión. El temor que generaba el ingreso zapatista a Ciudad de México para exigir los derechos de los indígenas parecía haber sido superado por la inquietud que producía la posibilidad de que regresaran a su tierra con las manos vacías.


A través de una cadena de mensajes con amigos comunes, el subcomandante Marcos aceptó hablar con los periodistas de Cambio. La cita era a las 9:30 de una noche de la semana pasada. La entrada principal de la Escuela de Antropología está protegida por agentes de la policía, y un grupo de estudiantes, que hace guardia las 24 horas del día, vigila los salones de clase donde están los zapatistas. Después de atravesar los dos anillos de seguridad, llegamos al lugar de la reunión donde no había más que una mesa y tres sillas. Cinco minutos más tarde llegó Marcos y habló con nosotros.


Después de siete años de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional anunció que un día entrarían triunfantes a Ciudad de México, usted entra a la capital y encuentra el Zócalo completamente lleno. ¿Qué sintió al subirse a la tarima y ver ese espectáculo?
Siguiendo la tradición zapatista de anticlímax, el peor lugar para ver una manifestación en el Zócalo es el templete. Había mucho sol, mucho smog, teníamos dolor de cabeza y estábamos muy preocupados contando a las personas que se iban desmayando delante de nosotros. Yo le comentaba a mi compañero, el comandante Tacho, que debíamos apurarnos porque cuando empezáramos a hablar nosotros no iba a quedar nadie en la plaza. No alcanzaba a verse toda la extensión. La distancia que teníamos por seguridad respecto a la gente, era una distancia también emotiva, y no nos enteramos de lo que pasó en el Zócalo hasta cuando leímos las crónicas y vimos las fotos al día siguiente. En ese sentido, y ya valorando sobre lo que otros nos dicen que fue, sí pensamos que fue la culminación de una etapa, que nuestro discurso, nuestra palabra en ese día era la apropiada y la más acertada, que desconcertamos a sectores que hubieran esperado que fuéramos a tomar el Palacio o a llamar a una insurrección generalizada. Pero también a los que pensaban que nuestro discurso se iba a limitar a la cuestión poética o lírica. Creo que el balance conseguido fue suficiente y que de una u otra forma el EZLN estaba hablando en el Zócalo el 11 de marzo, pero no del 2001, sino que estaba hablando de algo que estaba todavía por completarse: ese sentimiento que significa que la derrota definitiva del racismo se convierta en una política de Estado, en una política educativa, en un sentimiento de toda la sociedad mexicana. Como que eso ya está resuelto ahí, pero falta todavía algún trecho. Como decimos los militares, la batalla estaba ganada, pero todavía había algunos combates que dar. Creo, finalmente, que el Zócalo del día 11 de marzo nos decía que había sido acertado dejar las armas a un lado, que no era eso lo que provocaba que tuviéramos interpelación con la sociedad, que la apuesta a una movilización pacífica era correcta y que daba resultados. Falta que el Estado mexicano lo entienda, que el gobierno en concreto lo entienda.

Usted utilizó la expresión "como decimos los militares". Para los colombianos que hemos oído a nuestra guerrilla, el suyo no suena como un discurso militar. ¿Qué tanto de militares tienen usted y su movimiento, y cómo describe la guerra en la que ha luchado?
Nosotros nos hicimos dentro de un ejército, el Zapatista de Liberación Nacional. La estructura es militar. El subcomandante Marcos es el jefe militar de un ejército. En todo caso nuestro ejército es un ejército muy otro porque lo que se está proponiendo es dejar de ser ejército. El militar es una persona absurda que tiene que recurrir a las armas para poder convencer al otro de que su razón es la razón que debe proceder, y en ese sentido el movimiento no tiene futuro si su futuro es el militar. Si el EZLN se perpetúa como una estructura armada militar, va al fracaso. Al fracaso como una opción de ideas, de posición frente al mundo. Y lo peor que le podría pasar, aparte de eso, sería que llegara al poder y se instalara como un ejército revolucionario. Para nosotros sería un fracaso. Lo que sería un éxito para una organización político-militar de las décadas del ’60 y del ’70, que surgió con los movimientos de liberación nacional, para nosotros sería un fracaso. Nosotros hemos visto que finalmente esas victorias eran fracasos o derrotas ocultas detrás de su propia máscara. Que lo que estaba pendiente siempre era el lugar de la gente, de la sociedad civil, del pueblo. Que finalmente es una disputa entre dos hegemonías. Está un poder opresor que desde arriba decide por la sociedad, y un grupo de iluminados que decide conducir al país por el buen rumbo y desplaza a ese otro grupo del poder, toma el poder y también decide por la sociedad. Para nosotros esa es una lucha de hegemonías, y siempre hay una buena y una mala: la que va ganando es la buena y la que va perdiendo es la mala. Pero para el resto de la sociedad, las cosas no están cambiando en lo fundamental. En el EZLN llega un momento en que se ve rebasado por lo que es el zapatismo. La E de la sigla queda empequeñecida, con las manos amarradas, de tal forma que para nosotros no sólo no significa una carga movilizarnos sin armas, sino que en cierto sentido también es un alivio. De hecho, la fajilla pesa menos que antes y sentimos que pesa menos la parafernalia militar que necesariamente lleva un grupo armado a la hora del diálogo con la gente. No se puede reconstruir el mundo, ni la sociedad, ni reconstruir los estados nacionales ahora destruidos, sobre una disputa que consiste en quién va a imponer su hegemonía en la sociedad. El mundo y en concreto la sociedad mexicana, está compuesto por diferentes, y la relación se tiene que construir entre esos diferentes con base en el respeto y la tolerancia, cosas que no aparecen en ninguno de los discursos de las organizaciones político-militares de las décadas del 60 y del 70. La realidad ha llegado a pasar la cuenta como siempre ocurre, y para los movimientos armados de liberación nacional el costo de la factura ha sido muy alto.

Usted parece tener diferencias con la izquierda tradicional también en cuanto a los sectores sociales que los grupos representan. ¿Eso es así?
Voy a señalar a grandes rasgos dos vacíos de la izquierda latinoamericana revolucionaria. Uno de ellos es el de los pueblos indios, de los que somos partícipes, y otros son los grupos supuestamente minoritarios. Aunque si todos nos quitáramos el pasamontañas no serían tan minoritarios, como son los homosexuales, las lesbianas, los transexuales. Esos sectores no sólo son obviados por los discursos de la izquierda latinoamericana de esas décadas y que todavía hacen carrera en el presente, sino que también se ha propuesto el marco teórico de lo que entonces era el marxismo-leninismo: prescindir de ellos y verlos como parte del proceso que debe ser eliminado. El homosexual, por ejemplo, es sospechoso de traidor, es un elemento nocivo para el movimiento y para el Estado socialista. Y el indígena es un elemento de retraso que impide que las fuerzas productivas... bla, bla, bla. Entonces lo que corresponde es eliminar esos sectores, para algunos en centros de reclusión o de reeducación, y para otros su asimilación en el proceso productivo y su transformación en mano de obra calificada. Proletarios, para ponerlo en esos términos.

Los guerrilleros suelen hablar en nombre de las mayorías. Sorprende que en su discurso usted habla en nombre de las minorías, cuando podría hablar del pueblo pobre o explotado. ¿Por qué lo hace?
Toda vanguardia se supone que es representante de la mayoría. En nuestro caso pensamos que eso no sólo es falso sino que, en el mejor de los casos, no va más allá de un buen deseo, y en el peor de los casos es un claro ejercicio de suplantación. A la hora en que se ponen en juego las fuerzas sociales, se da cuenta de que la vanguardia no es tan vanguardia y de que los representados no se reconocen en ella. A la hora en que el EZLN está renunciando a ser vanguardia, está reconociendo su horizonte real. Creer que podemos hacer esto, que podemos hablar por éstos más allá de nosotros, es masturbación política. Y en algunos casos ni siquiera es eso porque ni siquiera se siente el placer del onanismo. Apenas el que se puede obtener en los panfletos que finalmente uno es el mismo que los consume. Estamos tratando de ser honestos con nosotros mismos y alguien puede decir que es un asunto de bondad humana. No. Podemos ser incluso cínicos y decir que ser honestos nos ha dado resultado cuando decimos que sólo representamos a las comunidades indígenas zapatistas de una zona del sureste mexicano. Pero nuestro discurso ha logrado tocar el oído de mucha gente más. Hasta ahí llegamos. No más. En todos los discursos que fuimos soltando a lo largo de esta marcha le estábamos diciendo a la gente y nos estábamos diciendo a nosotros mismos que no podíamos ni debíamos empezar a encabezar o a abanderar las luchas que íbamos tocando. Nosotros suponíamos que el México de abajo estaba muy a flor de piel, que había muchas injusticias, muchos reclamos, muchas heridas... En nuestras cabezas hacíamos la imagen de que cuando nuestra marcha iniciara teníamos que llevar un arado para ir levantando la tierra y que esto fuera surgiendo. Nosotros teníamos que ser honestos y decirle a la gente que no veníamos a encabezar nada de eso. Veníamos a encabezar esta demanda y con base en ésta se podían encadenar otras. Pero ésa es otra historia.

¿Los discursos de su marcha se fueron construyendo pueblo por pueblo hasta llegar al de Ciudad de México, o los diseñó desde el comienzo para ser dichos de esa forma, y que el último no fuera necesariamente el más fuerte?
Mire, está la versión oficial y la versión real. La oficial es que nos dimos cuenta en ese momento de que los teníamos que hacer, y la versión real es que el discurso se fue construyendo en estos siete años. Llega un momento en que el zapatismo del Ezln es rebasado ya por muchas cosas. Estamos respondiendo no a lo que éramos antes de 1994, tampoco a lo que fuimos en los primeros días de 1994 cuando estábamos combatiendo, sino que sentimos que hemos ido adquiriendo una serie de compromisos éticos a lo largo de estos siete años. Lo que ocurrió es que pretendiendo llevar un arado, que finalmente no lo conseguimos a la hora de la hora, bastaba el propio batallar de la planta del pie cuando íbamos caminando para que esto fuera brotando. En cada plaza les fuimos diciendo a todos: "no venimos a dirigirlos, no venimos a decirles qué hacer sino que venimos a pedirles ayuda". AUn así, a lo largo de la marcha recibimos legajos de reclamos que venían desde antes de la revolución mexicana en espera de que alguien resuelva el problema. Si pudiéramos resumir el discurso de la marcha zapatista hasta hoy, sería: "Nadie lo va a hacer por nosotros". Hay que cambiar las formas organizativas, e incluso rehacer el quehacer político para que esto sea posible. Cuando decimos "no" a los líderes, en el fondo también estamos diciendo "no" a nosotros.

Usted y los zapatistas están en la cima de su prestigio, acaba de caer el PRI en México, hay un proyecto de ley en el Congreso que crea un estatuto indígena, y puede empezar la negociación que usted plantea. ¿Cómo ve el panorama?
Como una lucha y una disputa entre un reloj que chequea el horario de ingreso de los empleados de una empresa, que es el reloj de Fox, y el nuestro que es un reloj de arena. La disputa es entre que nosotros nos acomodemos a ese reloj de chequeo y Fox se acomode al reloj de arena. No va a ser ni uno ni otro. Tenemos que entender, él y nosotros, que tenemos que construir otro reloj de común acuerdo, y que ese es el reloj que va a marcar el ritmo del proceso de diálogo y finalmente el de la paz. Estamos en el terreno de ellos, el de la sede del poder político, donde la clase política está en el medio en donde se desarrolla. Estamos con una organización perfectamente ineficaz a la hora de hacer política, al menos esa política. Somos torpes, balbuceantes y con buena voluntad. Del otro lado están los que manejan bien esos códigos. Es, otra vez, una disputa entre si el quehacer político va a ser el que dicte la clase política o el que nosotros traemos. Pienso, otra vez, que no va a ser ni uno ni otro. Cuando hicimos la guerra tuvimos que desafiar al Gobierno y ahora para construir la paz tenemos que desafiar no sólo al Gobierno sino a todo el Estado mexicano. No hay una mesa para sentarse a dialogar con el Gobierno. La tenemos que construir. El reto es que tenemos que convencer al Gobierno de que tenemos que hacer esa mesa, que debe sentarse y que va a ganar. Y que si no lo hace va a perder.

¿Quiénes deben estar en esa mesa?
Por un lado el Gobierno y por el otro nosotros.

¿Fox no está aceptando de hecho esa mesa cuando dice que quiere hablar con usted, y que lo recibe en Palacio o que hablan en el lugar que usted escoja?
Lo que él está diciendo es que quiere su parte del pastel mediático, porque no se ha convertido esto en un proceso de diálogo y negociación sino en una carrera de popularidad. Lo que quiere Fox es conseguir la foto para garantizar su presencia en los medios de comunicación. El proceso de paz no se construye con un evento coyuntural sino con un diálogo. Ese proceso no se construye con fotos, sino dando señales, sentándose y dedicándose a eso. Nosotros estamos dispuestos a hablar con Fox, si él se va a responsabilizar del diálogo y la negociación hasta que termine. Pero nosotros le preguntaríamos: ¿entonces, quién va a gobernar al país durante el tiempo en que esté reunido con nosotros, que será un proceso arduo? Bueno, qué les voy a decir yo a los colombianos de eso, si saben que los procesos de negociación y diálogo de un conflicto armado son escabrosos y que no es posible que el jefe del Ejecutivo se dedique de tiempo completo a eso. Que nombre un comisionado y sobre ese comisionado lo podemos construir. No hay afán. Nosotros no tenemos entre nuestros sueños húmedos una foto con Vicente Fox.

En ese proceso tan largo, ¿va a seguir así, vestido de guerrillero en un recinto universitario? ¿Cómo es un día suyo?
Me levanto, doy entrevistas y llega la hora de volver a dormir (risas). Hacemos interlocución con varios de estos grupos que le he mencionado. Un montón de mundos o submundos -depende de cómo estén perseguidos y marginados- que el discurso zapatista ha tocado. Lo que estamos haciendo es tener dos mesas y una de esas sillas giratorias y de rueditas que había cuando yo era joven. Estamos en este momento en una mesa con el Congreso de la Unión y en otra mesa con las comunidades de la Ciudad de México. Pero nos preocupa que el Congreso nos está dando el tratamiento que le da a cualquiera que pide ser atendido y le dicen que espere porque están atendiendo otros asuntos. Si esto es así, son muchas cosas las que se lastiman porque no sólo está en juego el reconocimiento de los derechos indígenas. Sería una carambola mala porque los golpeados serían muchos. La gente no va aceptar que la volteen a mirar sólo en la fecha electoral. Además sería una señal para los otros grupos político-militares más radicales, que han crecido con la bandera de que la negociación política es una claudicación.

Entre paréntesis, dice usted que había sillas giratorias cuando era joven. ¿Cuántos años tiene?
Yo tengo 518 años... (risas).

¿El diálogo que ustedes proponen busca la creación de nuevos mecanismos de participación popular para la toma de decisiones o están detrás de decisiones de Gobierno que consideran necesarias para el país?
El diálogo significa simplemente acordar las reglas para que la disputa que se da entre ellos y nosotros sea en otro terreno. Lo que está en la mesa del diálogo no es el modelo económico. Lo que está en juego es cómo nos vamos a disputar eso. Es algo que Vicente Fox tiene que entender. Nosotros no nos vamos a hacer foxistas en la mesa. Lo que la mesa tiene que construir es que este pasamontañas salga con dignidad y que ni yo ni nadie tenga que regresar a llenar esto de parafernalia militar. El reto es que no sólo tenemos que construir la mesa, sino que tenemos que construir al interlocutor. Tenemos que construirlo como un hombre de Estado y no como producto de la mercadotecnia o del diseño de los especialistas de imagen. No es fácil. Era más fácil la guerra. Pero con la guerra lo que es irremediable es mucho mayor. En la política siempre se puede remediar.

Su indumentaria es extraña: un pañuelo raído amarrado al cuello y una gorra deshecha. Pero a la vez lleva una linterna que aquí no necesita, un aparato de comunicaciones que se ve muy sofisticado y tiene un reloj en cada muñeca. ¿Son símbolos? ¿Qué significa todo eso?
La linterna es porque nos tienen metidos en un hueco donde no hay luz y el radio es para que mis asesores de imagen me dicten las respuestas a las preguntas de los periodistas. No. En serio. Este es un walkie talkiecomunicado con seguridad y con nuestra gente en la selva para que nos comuniquen si hay algún problema. Hemos recibido varias amenazas de muerte. El paliacate (pañuelo) era rojo y nuevo cuando tomamos San Cristóbal de las Casas hace siete años. Y la gorra es con la que llegué a la selva lacandona hace 18 años. Con un reloj llegué a esa selva y el otro es de cuando empezó el alto el fuego. Cuando las dos horas coincidan significa que se acabó el zapatismo como ejército y que siguen otra etapa, otro reloj y otro tiempo.

¿Cómo ve a la guerrilla colombiana y en general el conflicto armado de nuestro país?
Desde acá veo muy poco. Lo que dejan filtrar los medios de comunicación: el proceso de diálogo y negociación que tienen ahora, las dificultades que surgen en ese proceso. Por lo que alcanzo a ver es un proceso de diálogo muy tradicional, no es novedoso. Están sentados los dos a la mesa y los dos están poniendo al mismo tiempo en juego sus fuerzas militares para construir posiciones ventajosas en la mesa. O al revés, porque no sabemos qué tiene cada quien en la cabeza. A lo mejor la mesa está produciendo situaciones ventajosas para los enfrentamientos militares. No hacemos mucho caso sobre las acusaciones de ligas con el narcotráfico porque no sería la primera vez que se le acusa a alguien de esas cosas y luego resulta que no es cierto. Dejamos el beneficio de la duda. No lo calificamos como bueno o malo, pero sí tomamos distancia como lo hacemos con otros grupos armados en México en cuanto que consideramos que no es ético que todo se valga por el objetivo del triunfo de la revolución. Todo, incluyendo llevarse entre las patas a civiles, por ejemplo. No es ético que la toma del poder cubra de bondad las acciones de cualquier organización revolucionaria. No creemos eso de que el fin justifica los medios. Finalmente nosotros pensamos que el medio es el fin. Construimos nuestro objetivo a la hora en que vamos construyendo los medios por los que vamos luchando. En ese sentido, el valor que le damos a la palabra, a la honestidad y a la sinceridad es grande, aunque a veces pequemos de ingenuos. Por ejemplo, el 1° de enero de 1994, antes de atacar al Ejército, nosotros le dijimos que lo íbamos a atacar. No nos creyó. A veces nos da resultado y a veces no. Pero a nosotros nos satisface que, como organización, nos vayamos construyendo una identidad.

¿Usted cree posible negociar la paz en medio de la guerra como sucede en Colombia?
Es muy cómodo y muy irresponsable opinar desde acá sobre lo de allá. Un proceso de diálogo y negociación no tiene éxito si las partes no renuncian a vencer. Si una de las partes utiliza el proceso de diálogo como untour de force para ver quién derrota al contrario, el proceso de diálogo va a fracasar tarde o temprano. En ese caso, el terreno de la confrontación militar se está trasladando a la mesa. Para que el diálogo y la negociación tengan éxito necesitan partir los dos del precedente de que no pueden vencer al contrario. Hay que construir una salida que signifique la victoria para los dos, y en el peor de los casos que signifique una derrota para los dos. Pero que no siga la confrontación como está. Claro que es difícil, sobre todo en movimientos que tienen muchos años como es el caso de la guerrilla colombiana. Hay mucho ya lastimado de uno y otro lado y muchas deudas pendientes, pero creo que nunca es tarde para intentarlo.

¿Todavía, en medio de todos esos rollos, tiene tiempo para leer?
Sí porque, si no..., ¿qué hacemos? En los ejércitos de antes, el militar aprovechaba el tiempo para limpiar su arma y rehacerse de parque. En este caso, como nuestras armas son las palabras, tenemos que estar pendientes de nuestro
arsenal a cada momento.

Todo lo que dice, la forma en que lo dice y el contenido, demuestran una formación literaria muy seria y muy antigua. ¿Cómo se hizo y de dónde salió?
Tiene que ver con lo que fue nuestra niñez. En nuestra familia la palabra tenía un valor muy especial. La forma de asomarse al mundo era a través del lenguaje. No aprendimos a leer en la escuela sino leyendo los periódicos. Mi padre y mi madre nos metían rápidamente a leer libros que te permitían asomarte a otras cosas. De una u otra forma adquirimos la conciencia del lenguaje como una forma no de comunicarnos sino de construir algo. Como si fuera un placer más que un deber. Cuando viene la etapa de las catacumbas, frente a los intelectuales burgueses, la palabra no es lo más valorado. Queda relegado a un segundo plano. Es cuando llegamos a las comunidades indígenas, cuando el lenguaje llega como una catapulta. Te das cuenta de que te faltan palabras para expresar muchas cosas y eso obliga a un trabajo sobre el lenguaje. Volver una y otra vez sobre las palabras para armarlas y desarmarlas.

¿No será al contrario? ¿No será que ese manejo de la palabra es lo que permite esa nueva etapa?
Pasa como en una licuadora. No sabes qué fue lo que le aventaste primero, y lo que se tiene es el cóctel.

¿Podemos hablar de esa familia?
Era una familia de clase media. El padre, el jefe de familia, era maestro de escuela rural en la época del cardenismo cuando, como decía él, a los maestros les cortaban las orejas por comunistas. Mi madre, también maestra rural, finalmente cambia de lugar y se hace a una familia de clase media. Quiero decir que era una familia sin ninguna dificultad. Todo esto en provincia, donde el horizonte cultural es la página de sociales de un periódico. El mundo de afuera o el gran mundo era la Ciudad de México y sus librerías, porque eso era el gran atractivo de llegar acá. Eventualmente había ferias del libro en provincia, y ahí era donde podíamos conseguir algo. García Márquez, Fuentes, Monsiváis, Vargas Llosa (independientemente de cómo piense) para mencionar algunos a grandes rasgos, entran a través de mis padres. Nos ponen a leerlos. Cien años de soledad era para explicar lo que era la provincia en ese entonces. La muerte de Artemio Cruz, lo que había pasado con la revolución. Días de guardar, lo que estaba pasando en la clase media. De alguna forma era nuestro retrato pero desnudo, La ciudad y los perros. Todas esas cosas estaban ahí. Estábamos saliendo al mundo de la misma forma en que estábamos saliendo a la literatura. Yo creo que eso nos marcó. No nos asomábamos al mundo a través de un cable noticioso sino a través de una novela, un ensayo o un poema. Eso nos hizo muy otros. Ese fue el cristal que mis padres pusieron, como otro puede poner el cristal de los medios de comunicación, o un cristal negro para que no se vea qué está pasando.

¿En dónde está El Quijote en medio de todas esas lecturas?
Me regalaron un libro cuando cumplí 12 años, hermoso, de pasta dura. Era Don Quijote de la Mancha. Yo lo había leído pero en esas ediciones juveniles. Era un libro caro, un regalo muy especial que por ahí debe estar esperando. Shakespeare es el que llega después. Pero si pudiera dar el orden, diría que en literatura entra primero lo que se llamó como el boom latinoamericano, luego Cervantes, luego García Lorca, y ahí viene una etapa de poesía. De manera que usted (señala a García Márquez) es corresponsable de todo esto.

¿Los existencialistas y Sartre pasaron por ahí?
No. Llegamos tarde a todo eso. Propiamente a la literatura existencial y antes de ella a la literatura revolucionaria, llegamos ya muy maleados, como dirían los ortodoxos. De modo que a Marx y a Engels les entramos muy viciados por la literatura, su sarcasmo y su humor.

¿No había lecturas de teoría política?
En la primera etapa, no. Del A, B, C, D pasamos a la literatura y de ahí a los textos teóricos y políticos hasta que va entrando uno a la preparatoria.

¿Creían sus compañeros que era o podía ser comunista?
No, creo que no. Tal vez lo más que llegaron a decirme fue que era un rabanito: rojo por fuera y blanco por dentro.

¿Qué está leyendo ahora?
El Quijote es el que está de cabecera y por lo regular cargo el Romancero Gitano de García Lorca. El Quijote es el mejor libro de teoría política, seguido de Hamlet y Macbeth. No hay mejor forma para entender el sistema político mexicano en su parte trágica y en su parte cómica: Hamlet, Macbeth y El Quijote. Mejor que cualquier columna de análisis político.

¿Usted escribe a mano o en computadora?
En computadora. Sólo en esta marcha tuve que escribir mucho a mano porque no había tiempo de trabajar. Hago un borrador, después otro y otro y otro. Parece broma, pero es por ahí del séptimo cuando sale.

¿Qué libro está escribiendo?
Estaba intentando escribir un despropósito, que es tratar de explicarnos a nosotros mismos desde nosotros mismos, que es casi imposible. Lo que nosotros tenemos que contar es la paradoja que somos. Por qué un ejército revolucionario no se plantea la toma del poder, por qué un ejército no combate si ese es su trabajo. Todas las paradojas que hemos enfrentado: que hayamos crecido y nos hayamos hecho fuertes en un sector que está completamente alejado de los canales culturales.

Si todo el mundo sabe quién es usted, ¿para qué el pasamontañas?
Un dejo de coquetería. No saben quién soy, pero además no les importa. Lo que se está jugando aquí es lo que es y no lo que fue el subcomandante Marcos.


Entrevista de Gabriel García Márquez al Sub-comandante Marcos
25 de marzo de 2001.

jueves, 17 de abril de 2014


"A los demonios no hay que creerles ni cuando dicen la verdad."

"Creo que las mujeres sostienen el mundo en vilo, para que no se desbarate mientras los hombres tratan de empujar la historia Al final, uno se pregunta cuál de las dos cosas será la menos sensata."

"Me desconcierta tanto pensar que Dios existe, como que no existe."

"El deber de los escritores no es conservar el lenguaje sino abrirle camino en la historia. Los gramáticos revientan de ira con nuestros desatinos pero los del siglo siguiente los recogen como genialidades de la lengua. De modo que tranquilos todos: no hay pleito. Nos vemos en el tercer milenio "

"Neruda, lo he dicho otras veces, era una especie de rey Midas, todo lo que tocaba lo convertía en poesía"


"Yo diría que el machismo, tanto en los hombres como en las mujeres, no es más que la usurpación del derecho ajeno. Así de simple"


"El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno"

"No creo en Dios, pero le tengo miedo"

"Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor"

Gabriel Garcia Marquez

 (6 de marzo de 1927 - 17 Abril 2014)

domingo, 13 de abril de 2014


Vivimos consumiendo preceptos y productos sin cuestionarlos, por temor a la indiscreción de las respuestas y porque es más seguro acatar rutinas que incurrir en singularidades. Un ejercicio de esclarecimiento podría empezar con estas discretísimas preguntas:
¿Educamos a nuestras niñas para que en el día de mañana (si lo hay) sean ociosas princesas del jet-set? ¿Las educamos para Heidis de almibarados bosques? ¿Las educamos para futuras cortesanas? ¿Las educamos para enanas mentales y superfluas "señoras gordas"?
Así parece, por lo menos en buena parte de la bendita clase media argentina, dada la aberrante insistencia con que se estimula el narcisismo y la coquetería de nuestras niñas y se les escamotea su participación en la realidad.
La nena suele gozar de una envidiable amnesia para repetir la tabla del cuatro junto con una no menos envidiable memoria para detallar el último capítulo del idilio de tal vedette con tal campeón o el menor frunce del penúltimo modelo de Carolina de Mónaco cuando salió a cazar mariposas en Taormina con su digno esposo.
Consentimos y aprobamos que sea maniática consumidora de chafalonía, vestimenta, basura impresa y todo lo que, en fin, represente moda y no verdad. Consentimos que acuda al espejito más neuróticamente que la madrastra de Blancanieves, que sea experta en cosmética, teleteatros y publicidad, que exija chatarra importada o que calce imposibles zuecos para denuedo de traumatólogos.
Formamos una personalidad melindrosa cortando de raíz —porque todo empieza desde el nacimiento— la sensibilidad o el interés que podría sentir por la variada riqueza del universo.
—Es el instinto femenino —dicen algunos psicólogos de calesita. Eso me recuerda una anécdota. El director de una compañía grabadora estaba un día ocupado en comprobar cuántas veces se pasaba determinado disco por la radio.
—¡Qué bien, qué éxito, cómo gusta, cómo lo difunden a cada rato! —aplaudió entusiasmado. Y después agregó —: Claro que hay que ver la cantidad de plata que invertimos en la difusión radial de este tema...
Nosotros también programamos a nuestras niñas como a ese eterno infante que es el público. Les insuflamos manías e intereses adultos, les subvencionamos la trivialidad y luego atribuimos el resultado a su constitución biológica.
Las jugueterías, en vidrieras separadas, ofrecen distintos juguetes para niñas y para varones. En Estados Unidos, no hace muchos años los lugares públicos estaban igualmente divididos "para gente de color" y "para blancos". ¡Dividir para reinar!
A las nenas sólo se les ofrece —o se les impone— juguetería doméstica: ajuares, lavarropas, cocinas, aspiradoras, accesorios de belleza o peluquería.
Si con esto se trata de reforzar las inclinaciones domésticas que trae desde la cuna, ¿por qué no orientarla también hacia la carpintería o la plomería? ¿Acaso no son actividades hogareñas indispensables? Sí, lo son, pero remuneradas. He aquí una respuesta indiscreta.
Los juguetes para varones sortean la monotonía y ofrecen toda la gama de posibilidades humanas y extraterrestres: granjas, tren eléctrico, robots, microscopio, telescopio, equipos de química y electrónica, autos, juegos de ingenio y todo lo que, en fin, estimula las facultades mentales.
¿A la nena no le gustan los animales de granja ni los trenes? ¿No sueña con manejar un coche? ¿No siente curiosidad por el microcosmos o el espacio? ¡Cómo la va a sentir si es cosa de la otra vidriera, la de Gran Jefe Toro Sentado Blanco!
¿Es que el ejercicio de la razón y la imaginación pueden llevarla a la larga a desistir de ser una criatura dependiente y limitada, mano de obra gratuita y personaje ornamental? La respuesta es sumamente indiscreta.
En la casa y la escuela destinamos a la nena a reiterar las más obvias y desabridas manualidades, a remedar las tareas maternas... y a practicar la maledicencia a propósito de indumentaria vecinal.
La nena vive rodeada de dudosos arquetipos y la forzamos a emularlos, comprándole la diadema de la Mujer Maravilla o el manto de cualquier otra maravilla femenil. No falta tío que ponga en sus manos un ejemplar de "Cómo ser bella y coqueta", otro espejito más o la centésima muñeca.
Salvo raras excepciones como Reportajes Supersónicos de Syria Poletti, cuya heroína es una pequeña periodista, el papel impreso que suele frecuentar la nena —incluido el libro de lectura— le muestra a mujeres que, en la más alta cima del intelecto, son maestras. Las demás, aparte de consabidas hadas y brujas, son siempre domadas princesas o abotargadas amas de casas.
La nena sabe, por las revistas que devora como una leona, que en este mundo no hay mujeres dedicadas a las más diversas tareas, por necesidad o por ganas. Lo que es más grave y contradictorio, le enseñan a soslayar el hecho de que su propia madre trabaja afuera o estudia, como si éste no fuera modelo apropiado dada su excentricidad. Jamás vio —y si lo vio mojó el dedo y pasó la página— que hay mujeres obreras, pilotos, juezas o estadistas. Es tan avaro el espacio que los medios les dedican, ocupados como están en la promoción de Miss Tal o la siempre recordable Cristina Onassis.
Educar para el ocio, la servidumbre y la trivialidad, ¿no significa corromper la sagrada potencia del ser humano?
Por suerte, esta criatura vestida de rosa (no faltará quien diga, confundiendo otra vez causas con efectos, que las nenas nacen de rosa y los varones de celeste, cuando este negocio de los colores distintivos fue invento de una partera italiana, allá por 1919), esta criatura, digo, es fuerte y rebelde, dotada de una capacidad de supervivencia extraordinaria. La nena, en muchos casos, renegará de la manipulación y decidirá ser una persona. Pero ¿quién puede medir la dificultad de la contramarcha y la energía desperdiciada en librarse de tanta tilinguería adulta?
Mientras modelan a la pequeña odalisca remilgada, el tiempo pasa y llega la hora de la pubertad. Entonces los adultos se alarman porque la nena asusta con precoces aspavientos sexuales y emprende calamitosamente los estudios secundarios. Terminó los primarios como pudo, entre espejitos, telenovelas, chismografía y exhibicionismo fomentados y aprobados, pero al trasponer la pubertad se le reprocha todo esto y empieza a hacerse acreedora al desprecio que la banalidad inspira a quienes mejor la imponen y más caro la venden.
Los mayores ponen el grito en el cielo porque la nena no da señales de ir a transformarse en una Alfonsina Storni. Ahí empieza a tallar el prestigio de la cultura —desmesurado porque se trata de otra forma del culto al exitismo individual— y florece una tardía sospecha de que la nena no fue educada razonablemente. Cuando las papas queman, esos pobres padres de clase media argentina comprenden por fin que no son Grace y Rainiero y que la tierra que pisan no es Disneylandia.
En ese preciso momento aparece también el espantajo de la TV, esa culpable de todo. ¿Y quién delegó en ella las tareas de institutriz? La mediocridad de la TV no hace sino colaborar en la fabricación en serie de ciudadanas despistadas.
No se trata de reavivar severidades conventuales ni se trata de desvalorizar el trabajo doméstico ni inquietudes que, mejor orientadas, podrían ser simplemente estéticas. No se trata tampoco de mudarse de vidriera para suponer, por ejemplo, que el automovilismo es más meritorio que el arte culinario, o la cursilería más despreciable que el matonismo.
Toda criatura humana debe aprender a bastarse y cooperar en el trabajo hogareño y a cuidar, si quiere, su apariencia. Lo grave consiste en convencer a la criatura femenina de que el mundo termina allí.
Se trata de comprender que la niña no tiene opción, que es inducida compulsivamente a la frivolidad y la dependencia, que por tradición se le practica un lavado de cerebro que le impide elegir otra conducta y alimentar otros intereses.
La frivolidad no es un defecto truculento que merezca anatemas al estilo cuáquero o musulmán. Lo truculento consiste en hacerle creer a alguien que ése es su único destino, incompatible con el uso de la inteligencia. Lo grave consiste en confundir un espontáneo juego imitativo de la madre con una fatalidad excluyente de otras funciones.
A la nena no se le permite formar su personalidad libremente: se la dan toda hecha, y aprendices de jíbaros le reducen el cerebro para luego convencerla de que nació reducida. La instigan a practicar un desenfrenado culto a las apariencias y a desdeñar su propia y diversa riqueza humana. La recortan y pegan para luego culparla porque es una figurita. La educan, en fin, para pequeña cortesana de un mundo en liquidación.
¿No es eso corrupción de menores?

Maria Elena Walsh

Clarín, jueves 5 de abril de 1979.
Reproducido en Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes, Buenos Aires: Sudamericana, 1993. 44-47. Versión digital preparada por Marina Herbst.

miércoles, 12 de febrero de 2014


“Las circunstancias de mi nacimiento fueron nada extraordinarias pero sí un tanto pintorescas, porque fue un nacimiento que se produjo en Bruselas como podría haberse producido en Helsinki o en Guatemala: todo dependía de la función que le hubieran dado a mi padre en ese momento. El hecho de que él acababa de casarse y llegó prácticamente de viaje de bodas de Bélgica hizo que yo naciera en Bruselas en el mismo momento en que el káiser y sus tropas se lanzaban a la conquista de Bélgica, que tomaron en los días de mi nacimiento. De modo que ese relato que me ha hecho mi madre es absolutamente cierto: mi nacimiento fue un nacimiento sumamente bélico, lo cual dio como resultado a uno de los hombres más pacifistas que hay en este planeta"


“Qué familia, hermano. / Ni un abuelo comodoro, ni una carga / deca / balle / ría, / nada, ni un cura ilustre, un chorro, / nadie en los nombres de las calles, / nadie en las estampillas, / minga de rango, / minga de abolengo, / nadie por quien ponerse melancólico / en las estancias de los otros, / nadie que esté parado en mi apellido / y exija de la estirpe / la pudorosa relación: ‘Aquel Cortázar, / amigo de Las Heras…’. / Ma qué Las Heras, / no tuvimos a nadie, ni siquiera / en Las Heras (la Penitenciaría / que ya tampoco existe, me contaron”


“Mi casa, vista desde la perspectiva de la infancia, era también gótica, no por su arquitectura sino por la acumulación de terrores que nacía de las cosas y de las creencias, de los pasillos mal iluminados, y de las conversaciones de los grandes en la sobremesa”


“Me acuerdo de una plaza, poca cosa: un farol, un paraíso, unos malvones, y ni un banco en que estar y ni una rosa. Pero venían todos los gorriones”


“Por fortuna me escapé de lo que se suele llamar complejo de Edipo, el cual ha malogrado y malogra a tantos escritores, aunque a otros les otorgue una cierta grandeza. (…) En lo alto y flaco me parezco a mi padre. Saqué los ojos anormalmente separados de mi abuelo materno: en cambio me parezco a mi madre psicológicamente. Es muy imaginativa y novelera. Lee cuanto cae en sus manos. Desde niño, eso me permitió tener libros a mi alcance. Nunca me dio consejos literarios. Intelectualmente era incapaz de hacerlo; en cambio discutíamos nuestras lecturas comunes; por ejemplo, los dos somos unos eruditos sobre las obras de Alejandro Dumas. Las comentábamos interminablemente”

“Siempre estoy atrasado de lecturas y de escrituras. Y voy a cumplir 43 años, estoy viejo, viejísimo (detrás de mi incorregible cara de chico)”


“Yo guardo el recuerdo de mi juventud con tanta tristeza ternura como vos, pero hoy en día me siento tanto o más ávido que entonces. (…) Creo que la única gran pérdida son las ilusiones, y a veces las certidumbres, por hermosas que sean, no alcanzan a reemplazarlas. De todos modos hay algo innegable: de muchacho, uno no sabe realmente lo que hace. La autocrítica se ejerce más en el orden moral que en el intelectual. (…) ¿Te acuerdas de lo que era recibir entonces un regalo de un amigo? Era como una salpicadura de divinidad. Las más pequeñas cosas, una cita, un cumpleaños, un banco de plaza, todo estaba cargado de infinito, no sé decirlo de otra manera. Uno lloraba de otra manera”

“Sobre todo camino y miro. Tengo que aprender a ver, todavía no sé”. “No tengo ideas claras, ni siquiera tengo ideas. Hay jirones, impulsos, bloques, y todo busca una forma, entonces entra en juego el ritmo y yo escribo dentro de ese ritmo, escribo por él, movido por él y no por eso que llaman pensamiento y que hace la prosa literaria u otra. Hay primero una situación confusa, que solo puede definirse en la palabra; de esa penumbra parto, y si lo que quiero decir (si lo que quiere decirse) tiene suficiente fuerza, inmediatamente se inicia el swing, un balanceo rítmico que me saca a la superficie, lo ilumina todo, conjuga esa materia confusa y el que la padece en una tercera instancia clara y como fatal: la frase, el párrafo, la página, el capítulo, el libro"

“En otras ocasiones he hablado de los autores que influyeron en mí, de Julio Verne a Alfred Jarry, pasando por Macedonio Fernández, Borges, Homero, Arlt, Garcilaso, Damon Runyon, Cocteau (que me hizo entrar de cabeza en la literatura contemporánea), Virginia Woolf, Keats (pero este es terreno sagrado, numinoso, y ruego al linotipista que no escriba luminoso), Lautréamont, S. S. Van Dine, Pedro Salinas, Rimbaud, Ricardo E. Molinari, Edgar A. Poe, Lucio V. Mansilla, Mallarmé, Raymond Roussel, el Hugo Wast de Alegre y Desierto de piedra, y el Charles Dickens de Pickwick Club”


“Y no esa especie de mala conciencia que, también por deformación intelectual, tengo yo, en el sentido de que si me paso más de diez minutos sin hacer algo, sea lo que sea, tengo la impresión de que soy ingrato con ese hecho maravilloso que es estar viviendo, tener ese privilegio de la vida. Y es algo que siento cada vez más, mientras mi vida se acorta y va llegando a su término ineluctable, si me permitís la palabra tan cursi” “Cuando no recibo suficiente dinero por mis libros o discos, me voy de nuevo a traducir bodrios a la Unesco; lo importante es no ‘profesionalizarse’ en el mal sentido de la palabra”


 “Aurora y yo incurrimos en el matrimonio hace dos días, sábado 22, en la Mairie du 13. Nos casó un maire condecorado, con banda tricolor al pecho y pelo cepillo, muy francés y muy simpático”

 “Todo aquel que vive bien despierto sueña mucho, tiene una carga onírica particularmente densa. ¿Por qué no creer, entonces, que la relación recíproca es también válida, y que hace falta soñar mucho – es decir, aceptar y asumir los sueños- para vivir cada vez más despiertos? (…) Creo que el hombre debería ir al encuentro de su doble nocturno, desterrado y perseguido, para traerlo fraternalmente de la mano, algún día, y hacerle franquear a su lado las puertas de la ciudad”


“Estoy cansado, confuso, bastante angustiado por muchas cosas que pasan en el mundo, y sobre todo por mis obligaciones frente a esas cosas que pasan en el mundo. No sé todavía qué voy a hacer o en qué me voy a convertir, pero hay un Julio que se ha muerto y otro que todavía no ha terminado de nacer”

“Carol y yo nos casamos hace una semana. A lo mejor te parece extraño teniendo en cuenta que yo tengo el doble de la edad de Carol, pero después de casi cuatro años de vivir juntos y haber pasado por todas las pruebas que eso supone en muchos planos, estamos seguros de nuestro cariño y yo me siento muy feliz de normalizar una situación que algún día será útil para el destino de Carol

“Precisamente porque en el fondo soy alguien muy optimista y muy vital, es decir alguien que cree profundamente en la vida y que vive lo más profundamente posible, la noción de la muerte es también fuerte en mí. (…) Para mí la muerte es un escándalo. Es el gran escándalo. Es el verdadero escándalo. Yo creo que no deberíamos morir. (…) La muerte es un elemento muy muy importante y muy presente en cualquiera de las cosas que yo he escrito”


“Me molestan las sacralizaciones tipo Elvis Presley o Marilyn Monroe, porque creo que son absurdas en el campo de la literatura; creo que ahí entra en juego un fanatismo que no tiene nada que ver con la literatura. Pero, dicho esto, por otro lado no tengo ninguna falsa modestia. (…) Tengo una conciencia muy clara de lo que he hecho y sé muy bien qué significó, en el panorama de la literatura latinoamericana, la aparición de Rayuela. Y sería un imbécil o tendría una falsa modestia repugnante si no dijera esto”

;“Yo también envejezco, mamita, mis ojos se cansan mucho (los usé demasiado en esta vida) y me fatigo fácilmente; hay días en que me siento rabioso de no ser ya el que fui, aunque no puedo quejarme puesto que no tengo nada realmente grave. (…) En fin, yo veo por tu letra firme y clara, que estás todo lo bien que es posible a nuestros años (qué lindo hablar como dos viejitos), y te deseo que sigas bien y aprovechando el calor bonaerense”

“Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía, / te quiero, tacho de basura que se lleva sobre una cureña / envuelto en la bandera que nos legó Belgrano, / mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate / con su verde consuelo, lotería del pobre, / y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos / para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos. (…) Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles / cubiertas de carteles peronistas, te quiero / sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho, / nada más que de lejos y amargado y de noche”


Cortázar de la A a la Z. Álbum fotográfico (Alfaguara)

Autorretrato de Cortázar a lo “rayuela”, en el 30 aniversario de su muerte
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