jueves, 19 de julio de 2018



...Exponente de este siglo, expresión de este momento, su chatura es el “standard” que circula en la babel. Por adentro es un vacío, por afuera un monumento retocado por la moda con un golpe de pincel. Prototipo de mediocre, sin ideal ni sentimiento, y arrastrado por los vientos como un trozo de papel.”


 tango Gato

 Homero Manzi, 1937



sábado, 19 de mayo de 2018

--La Casa Real va a tener su primer casamiento multirracial en Gran Bretaña. Según las reglas de la genética, ¿cómo sería la herencia para el primer hijo del príncipe Harry, que no está en la línea de sucesión para llegar al trono? ¿Sería un bebé blanco, mestizo o negro?

 --Esta es una pregunta con trampa, básicamente porque parte de un prejuicio. Parte de la premisa de decir que uno es mestizo, blanco o negro. Todos somos mestizos. Todos estamos mezclados. Nosotros, los seres humanos, nos creemos muy únicos, que somos distintos del resto. Pero, en el fondo, lo que nosotros tenemos en nuestro ADN lo hemos heredado en un 50% del padre y un 50% de la madre. Al mismo tiempo, nuestros padres han heredado su ADN de sus parentales. Entonces, en promedio, tenemos un 25% de cada abuelo, un dos y medio por ciento de cada bisabuelo y así sucesivamente. En el fondo, nuestro ADN es un puzzle, es un rompecabezas de nuestros ancestros, es nuestra herencia, nuestro legado. Entonces ¿por qué hablamos de negros, mestizos o de blancos?

-¿Qué debemos mirar?

 --Este es sólo uno de los aspectos múltiples que tiene el humano, que es el color de la piel, como también puede ser cómo tenemos el pelo si, es rizado o liso. Es decir, son características muy exteriores. Pero si miramos en el interior, en el ADN, no somos tan distintos. Estamos mirando un grupo de información, pero la información es mucho más amplia que esas características. Cuando miramos a los seres humanos, cuánto más diversos somos, sucede que esta máxima diversidad se encuentra dentro de Africa. Si uno va por fuera de Africa, como puede ser por ejemplo un europeo o caucásico como se llama normalmente y si luego tomamos un asiático, de la zona de Mongolia, por ejemplo, si miramos estrictamente como parecidos, casi que nos parecemos un poquito más. Hay que decir que, en realidad, somos muy iguales todos. Salimos de Africa y ocupamos el mundo. Si decimos que somos blancos o negros es porque nos fijamos en un aspecto. Uno puede decir que es blanco, pero tiene un 5% de su ADN neardental. Esto es muy etéreo, porque el ser humano suele fijarse sólo en la parte externa. Un ejemplo muy cercano puede ser Brasil. Allí externamente puede haber personas de pelo rubio, ojos azules y pareciera que no tienen ningún antecedente africano. Básicamente pareciera que todos sus ancestros provienen de Europa. Pero cuando analizas su ADN se da cuenta que eso no es así. Se pueden establecer orígenes geográficos a partir del ADN y establecer, por ejemplo, que hay ancestros que provienen de Costa de Marfil y una persona puede ser rubia, de tez blanca y ojos claros. Eso quiere decir que esta persona puede tener un bisabuelo- vía materna o paterna o tatarabuela- que pudo haber sido una esclava africana. Todos estamos hechos de pequeños trocitos. Es decir, todos somos mestizos.

Gemma Marfany Nadal 
 genetista

sábado, 12 de mayo de 2018


Qué aprendiste de tus años como periodista cubriendo guerras?

 -Que nos hemos olvidado de que la vida no es estar aquí conversando civilizadamente. La vida es comer, abrigarse, no tener frío, preñar a la hembra o ser preñada por el varón, tener cachorros… Eso implica crueldad. Yo he visto a Andrómaca despedirse de Héctor con el niño en brazos. Y he visto al niño llorar porque Héctor lo besaba con el casco. Y sobre todo, he mirado. Observé que cuando el universo, que es muy hijo de puta, te aplica sus crueles reglas sin piedad, la única forma que hay de afrontarlo es la entereza, la serenidad. Toda mi vida y todo mi trabajo consisten en intentar que mi último tiempo sean serenos.

 Navegas en solitario.

 -A veces sí y a veces no. Pero a menudo en solitario. En el mar descubrí que es el mejor espejo de la vida. El mar no es malo en sí, pero el viento lo convierte en muy malo. Por eso te obliga a una continua vigilia, siempre tienes que estar mirando aquella nube oscura a lo lejos.

 –Una vez me regalaste una especie de bola de cristal. Pertenecía al Titanic. Y me dijiste… -Que cada Titanic tiene su Iceberg.

Creo que siempre hay que tenerlo presento. El mar mata mucho, pero mata sobre todo a los imbéciles.

 -También dijiste una vez que respetas a los hombres que son capaces de incendiar algo, aunque sea en la vida cotidiana.

 -Yo creo que ningún ser humano es completo hasta que no tiene una Troya ardiendo a su espalda, hasta que él mismo no ha sido parte de la trama cruel de lo que es la vida. Somos crueles, egoístas, insolidarios, violentos… Pero si sobrevives a Troya puedes encontrar media docena de palabras que te hacen respetar a los seres humanos ."

 Arturo Pérez Reverte
2012  Feria del Libro de Buenos Aires

martes, 8 de mayo de 2018

Ley de la vida...

“Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre”. Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso. Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo. Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar. Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana - todo corredor ahora está lejos. Es cuando uno de los padres antes dispuesto y trabajador fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda tomar sus medicamentos. Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida. Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz. Todo hijo es el padre de la muerte de su padre. Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo. Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas. Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres. La primera transformación ocurre en el cuarto de baño. Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en la regadera. La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”. Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores. No podemos dejarlos ningún momento. La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas. Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación. Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros? Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra. Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día. Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos. En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento: Deja que te ayude. Reunió fuerzas y tomó por primera vez a su padre en su regazo. Colocó la cara de su padre contra su pecho. Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso. Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable. Meciendo a su padre de un lado al otro. Acariciando a su padre. Calmando él a su padre. Y decía en voz baja: - ¡Estoy aquí, estoy aquí, papá! “Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí”.


 Carlos Fuentes.

viernes, 4 de mayo de 2018



"Que la maldad puede ser banal ya nos lo explicó Hannah Arendt. Después de asistir al juicio contra Adolf Eichmann en 1961, Arendt escribió que su principal sorpresa fue descubrir lo anodino que era ese monstruoso ser humano. Este oficial de las SS fue uno de los principales organizadores del Holocausto, en el que fueron asesinados más de seis millones de niños, mujeres y hombres. Arendt cuenta que Eichmann no era muy inteligente; no pudo completar los estudios secundarios o la escuela vocacional y solo encontró empleo como vendedor itinerante gracias a los contactos de su familia. Según Arendt, Eichmann se refugiaba en “frases hechas, clichés y el lenguaje oficial”. Uno de los psicólogos que lo examinó reportó que “su única característica inusual era ser más normales sus hábitos y en su lenguaje que el promedio de la gente”.


Nicolás Maduro y la banalidad del mal

lunes, 26 de marzo de 2018


 " 30 años de la muerte de Miguel Abuelo -“el paladín de la libertad”, como lo denominó su biógrafo Juanjo Carmona,- uno de los músicos y poetas argentinos más bellos y enigmáticos. Su partida sumó tristeza a otras pérdidas a finales de los años 80, como las de Federico Moura y Luca Prodan.
Miguel se inscribe como uno de los fundadores del rock nacional a mediados de los 60, pero también como un curioso inconformista que fue reinventándose de manera lúdica toda su vida. Agradezco el momento en el que el periodista Santiago Ramos me hizo escuchar Miguel Abuelo Et Nada, una obra conceptual grabada en Europa en 1973 que los argentinos tardaríamos décadas en conocer y que hoy podemos disfrutar gracias a la magia de Internet.
La revolución creadora de Miguel no tenía patria, podría haber cargado sus armas con la misma intensidad en Buenos Aires, París, Londres o Córdoba. Desde aquí lo reivindicamos, porque su influencia musical y poética les ha quitado el sueño a músicos, literatos y sociólogos tanto locales como de afuera. Los sociólogos y musicólogos radicados en Córdoba, Claudio Díaz y Lucio Carnicer, han estudiado el rol de Miguel Abuelo en los inicios del rock nacional de manera profunda y admirable. Puede leerse de ellos un texto magnífico en la web titulado “El Abuelo, ¿hijo de quién era?”. En el génesis, en los comienzos de los grandes hitos de la historia siempre se han desarrollado mitos, se crearon y se adornaron momentos con ropajes de leyendas. Si bien las culturas occidentales fueron perdiendo progresivamente la capacidad de magia, esa capacidad de asombrarse y de fortalecer los lazos culturales con la vida y con la historia a través del mito, sí existen casos puntuales –más allá de las religiones y de las creencias de los cultos- donde el aura mágica renace y pervive. En el caso del Rock podríamos dar un ejemplo: no se sabe exactamente cómo se dio, ni dónde ni cuándo, lo que sabemos es que fue un proceso, pero es idílicamente poético creer y tener la firmeza de que el Rock nació de las deliradas tertulias entre Bob Dylan y Allen Ginsberg. Esa imagen mítica del joven cantante folk y del enroscado poeta beatnik compartiendo letras y partituras nos da la pauta del comienzo de algo hermoso y glorioso: el Rock como cultura, como una forma de entender el mundo. Los inicios del Rock en Argentina no son tan diferentes, o por lo menos así queremos creerlo. Jóvenes músicos inquietos, insatisfechos, hartos de la moral oscurantista de sus abuelos y padres, influenciados por las vanguardias estéticas y cansados de la opresión política y de los palos de la cana, comenzaron a desarrollar una nueva manera de entender el arte y sus propias vidas. Chicos como Luís Alberto Spinetta, Moris, Tanguito y Javier Martínez fueron parte de la llamada primera generación del rock nacional a finales de los años 60. Ellos crearon rock desde elevados parámetros de composición musicales y poéticos tendiéndole la mano a miles de pibes que los escuchaban atentos. Electricidad, sonidos bucólicos, experimentaciones sonoras y distorsiones se conjugaban con un discurso antibélico, con la idea melancólica de una ciudad gastada y con la añoranza de comerse el mundo mediante la experiencia traída de los libros y de los viajes. En medio de este maremoto cultural e intelectual el poeta y periodista Pipo Lernoud le pasaba sus poesías a un cantante fuera de todo esquema, Miguel Ángel Peralta, más conocido como Miguel Abuelo. El joven cantante, influenciado altamente por la música popular argentina como el tango, la baguala y la vidala, formó Los Abuelos de la Nada, en 1967, inspirado en una frase del libro de Leopoldo Marechal El Banquete de Severo Arcángelo, que decía “padre de los piojos, abuelo de la nada”. Pero Miguel abandonaría la banda en 1969 ya que el joven guitarrista Norberto “Pappo” Napolitano quería dirigir el sonido de la banda hacia el blues. “…A mí no me va el blues, tengo una coctelera en la cabeza que no me banco, y vos me querés meter la cabeza dentro del cajón del blues…”, refunfuñó Miguel Abuelo. En 1970, y luego de participar en el disco Spinettalandia y Sus Amigos, uno de los discos más aleatorios del Flaco, Miguel decidió irse a Europa y alejarse un poco de la música y los palos repartidos por la cana en el gobierno de Onganía. Pero en el viejo continente no pudo despegarse tan fácil de la música. En pareja con la bailarina Krisha Bogdan hacen del viaje europeo un delirio de fiestas y de experimentación con drogas codeándose con otros exiliados y artistas argentinos. En 1972 nace Gato Azul Peralta, hijo de Miguel y de Krisha, mientras ellos intentaban sobrevivir con la música y pegando algunas changas. Pero en 1973 Miguel Abuelo conoció a Moshe Naim, un magnate israelí que había financiado algunas obras de Salvador Dalí, y éste le propuso grabar un disco con una importante producción ejecutiva, así Abuelo se contactó con el guitarrista Daniel Sbarra (futuro guitarrista de Virus) y junto a otros músicos latinoamericanos grabaron, en 1973, Miguel Abuelo Et Nada, el primer disco de esta nueva banda llamada Hijos de Nada. Una gran gira de promoción de la banda se desarrolló por Francia con destino a otros países europeos en 1974, pero por diferencias irreconciliables entre Miguel Abuelo y Daniel Sbarra el grupo se terminó disolviendo. El disco fue editado en 1975. Sin embargo, este álbum es una de las joyas perdidas de nuestro rock. Es una obra compuesta –fíjense ustedes- el mismo año en que se editó The Dark Side of The Moon, de Pink Floyd; eran contemporáneos a los grandes mitos del rock mundial. Miguel Abuelo Et Nada es un disco completamente diverso y está en diálogo constante con los diferentes sonidos de la época. Tiene arrebatos rockeros y riffs con herencia del Black Sabbath o de Led Zeppelín, y muchos matices con sonidos acústicos y bucólicos vinculados a la vida en la naturaleza, bellísimos arreglos corales, de cuerdas y de vientos que marcan una clara tendencia hacia el rock progresivo, coqueteando con algunos brotes psicodélicos y lisérgicos típicos de la sed ácida de esos años. “Tirando piedras al río”, “El largo día de vivir”, “Estoy aquí parado, sentado y acostado”, “El muelle”, “Señor carnicero”, “Sabido Forastero” y “Octavo sendero” son las canciones que reúne Miguel Abuelo Et Nada en esta perla del rock universal, donde la felicidad y la angustia, la fuerza y el dolor, el amor y la tristeza se funden en una poesía descarnada y visceral donde la voz y el alma se elevan en una búsqueda suprema por el valor de la estética en comunión con las ideas más puras. A finales de los años 70, Miguel Abuelo regresa a la Argentina con Gato Azul, su hijo, y con el bajista Cachorro López, con quien formaría la puesta más grandiosa de Los Abuelos de la Nada. Como muchos grandes músicos en los años 80, Miguel falleció infectado de VIH en marzo 1988 dejándonos un legado infinito de bellas canciones pintarrajeadas con la témpera de la insolencia y la insatisfacción. Miguel Abuelo, un loco lindo y una cabeza explosiva."


Salvando el grito de la libertad






miércoles, 24 de enero de 2018


Huyen de mí los que una vez me buscaron
 Con los pies descalzos, rondando mi cuarto.
 Los he visto amables, dóciles y mansos
 A quienes hoy son fieros y ya olvidaron
 Que una vez ellos mismos peligraron
 Por tomar pan de mi mano; hoy merodean
 Rebuscando afanosos, en variedad eterna.
 Había sido distinto, por fortuna,
 Más de veinte veces, y en especial una:
 Con fino vestido y hermosa apariencia
 De los hombros cayó su vestimenta;
 Me tomó entre sus brazos, largos y etéreos,
 Y al tiempo me besó, muy dulcemente,
 Susurrando, “Amor mío, ¿os apetece?”.
 Estaba despierto, no fue una ilusión.
 Mas todo ha tornado, por mi nobleza,
 En una extraña forma de traición;
 La he dejado ir, con su gentileza,
 Y buen uso haga de su ligereza.
 Mas puesto que tan bien tratado he sido,
 Quisiera saber lo que ella ha recibido.

 Sir Thomas Wyatt
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