lunes, 26 de noviembre de 2012


" Twitter no es amigo del silencio. En Twitter siempre es posible decir, aunque no haya lo qué decir: no se requiere una pretensión ni una búsqueda estética, siempre hay una excusa para tuitear. El silencio, en cambio, es un estado de desaparición allí. El silencio en Twitter constituye un espacio vacío, un agujero negro en el que cientos de expresiones de lenguaje se superponen. Pero esto no significa simplemente un vacío del lenguaje, sino que su efectividad y belleza se juega en esa perversión creadora: es una experiencia temporal que presiona en el espacio, y hasta se transforma en archivo. Es saturación y exceso, pero al mismo tiempo, se construye sobre la base de la simplicidad numérica de la palabra. Twitter juega con la multidimensionalidad y la expresión del lenguaje, allí encuentra nuevos límites y crea sus propias normas.
 No es sólo una cuestión temporal sobre aquello que se lee en tiempo real, en donde los 140 caracteres aparecen y desaparecen continuamente, sino que también se va construyendo una memoria, frágil, como un castillo de naipes.
Twitter es un archivo que puede ser destruido en el instante que se produce la eliminación del tuit, pero al mismo tiempo constituye una revolución del aquí y ahora que abre las posibilidades del lenguaje poético y del intercambio. Twitter enfrenta el lenguaje poético y su pretensión de trascendencia, a una plataforma que se construye sobre lo efímero del aquí ahora y de la inmediatez. Una palabra que pasa y deja de estar frente a la pantalla, para ir cayendo en un archivo quebradizo que con el tiempo se va perdiendo dentro del universo ciberespacial.
¿Twitter es poesía? No, Twitter reconstruye un lenguaje que permite una renovación de la expresión poética, sobre la base de lo inmediato y conciso, un acto que genera en un segundo una sensación que obliga a marcar o retuitear esas palabras. Y si la poesía se convierte en ese acto-acción que conmueve o moviliza a través de un tuit, entonces Twitter multiplica y se sostiene sobre el efecto: solamente aquello que produce, ese “algo” en quien lo lee, podrá alargar su vida del micro-poema en el mundo de la web.
Es cuestión de retuit.
La poesía es supervivencia y lo que está en juego es un modo de renovar el lenguaje poético en una nueva dimensión del lenguaje. Y ante el agotamiento de la tradición poética del libro, Twitter fuerza la lectura, revitalizando una expresión sintética y violenta. La violencia de quienes arrancan del silencio la palabra.
La poesía es supervivencia, se transforma y adapta a los avatares de la historia, a los nuevos tiempos y tecnologías. Y, aunque ya nada se vuelva a inventar en forma de verso, el lenguaje poético logra refundarse y renovar sus búsquedas. Twitter se ha convertido en el territorio de su refundación. Por lo menos, hasta que la poesía vuelva a caer en el olvido." 

Twitter, una revolución poética



domingo, 25 de noviembre de 2012

"Las nuevas tecnologías: “No me opongo al libro electrónico pero como creador de contenidos me preocupa que la gente deje de pensar en el libro como algo por lo que se tiene que pagar. Los teléfonos móviles, Facebook, Twitter, etcétera, francamente me parecen adicciones, tienen un efecto paliativo pero no establecen conexiones reales, humanas. La novela es una buena oportunidad para liberar a la gente de esas adicciones”

  Franzen: la novela contra Twitter

jueves, 15 de noviembre de 2012


I have committed the worst of sins
That man can commit. I have not been
Happy. May the glaciars of oblivion
drag me and lose me, merciless.
My parents engendered me for the hazardous
and beautiful game of life.
For the earth, the water, the air, the fire.

I let them down. I was not happy. Fulfilled
Was not their youthful bidding. My mind
I applied to the symmetric pursuits
Of art, that trinkets interweaves.

They bequeathed me bravery. I was not brave.
It never leaves me. It is always by my side
The shadow of having been a brooding man.

The remorse

J.L.Borges
Ser o no ser: esa es la cuestión:
Si es más noble para el espíritu: sufrir
Los golpes y dardos de la insultante fortuna,
O tomar las armas contra un mar de problemas,
Y al oponerse a acabar con ellos? Morir: dormir;
Sin más, y con un sueño decir que terminamos
El dolor de corazón y los mil golpes naturales
Esa carne es heredera, 'tis una consumación
Devotamente que quisiera que. Morir, dormir;
Para dormir: tal vez soñar: ay, ahí está el problema;
Porque en ese sueño de la muerte ¿qué sueños pueden venir
Cuando hemos barajado de esta bobina mortal,
Nos debe hacer reflexionar: ahí está el respeto
Eso hace que la calamidad de la vida tanto tiempo;
Pues, ¿quién soportaría los azotes y desdenes del tiempo,
El opresor está mal, el hombre orgulloso es injuria,
Los dolores del amor despreciado, la demora de la ley,
La insolencia de la oficina y rechaza la
Ese mérito paciente del indigno,
Cuando él mismo podría hacer su golpe de gracia
Con un punzón desnudo? quien fardels soportar,
Para gruñir y sudar bajo una vida cansada,
Pero el temor de algo después de la muerte,
El país descubrir de cuya frontera
Ningún viajero vuelve, rompecabezas de la voluntad
Y nos hace preferir soportar los males que tenemos
Que volar a otros que no conocemos?
Así la conciencia hace cobardes de todos nosotros;
Y así la natural tintura del
Es sicklied el o'er con el elenco pálido del pensamiento,
Y empresas de mayor importancia y el momento
Con respecto a sus corrientes tuercen,
Y pierden el nombre de acción. - Soft ahora!
El Ophelia justo! Ninfa, en tus oraciones
Ser recordados todos mis pecados.

William Shakespeare - Ser o no ser (de Hamlet 3/1)

domingo, 4 de noviembre de 2012


Por ahora vamos a perpetuarnos
en la fugacidad de la cocina,
a padecer el cotidiano
fallecimiento de las cucharitas.
Una diaria estación de cacerolas
nos ensucia pequeñamente el aire.

Dan asco las ideas puras,
vergüenza la botánica, pudor
la desnudez del pensamiento.
Mejor es ser sumisamente
cuerpo afanado, manos eficaces
para abrochar el delantal del mundo.

Un día los periódicos dirán
que el amor se ha caído a la basura,
que los ángeles agonizan,
pero no acudiremos, ocupadas
en asistir obligatoriamente
a una melancolía de botones.

He pensado a menudo en todo esto,
mujermente agobiada de plumeros.
Nos amenzan hortalizas,
nos corren copas, números, pelusa,
nos arrebatan tiempo reservado
para comprar una porción de sueño.

En la suma de los pañales
y el tintineo de los desayunos,
en repetidas dosis de mercado
y en la elaboración del miedo
se nos va, se nos va el latido
que dedicábamos a la locura.

Y los que calzan sombra masculina,
heredado poder, cómodo imperio,
ordenan nuestra humana servidumbre
mientras se ponen seriamente
a fabricar los tajos de la guerra,
el obstinado pan del sufrimiento.

ODA DOMÉSTICA
María Elena Walsh
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