miércoles, 13 de junio de 2012

"Todo gran artista es en algún sentido un anarquista. El cine de Fassbinder trasmitió una mirada desencantada, porque fue fiel a la visión sobre una sociedad que estaba lejos de su ideal. Fue un crítico feroz del capitalismo, pero frente a los peligros del estalinismo y los reduccionismos de izquierda, que él supo describir mejor que nadie ( El viaje a la felicidad de Mamá Küsters, La tercera generación ), su opción por un anarquismo utópico pareció la más lúcida. Y lo más notable es que nos sigue hablando hoy del mundo en el que vivimos, de las personas que amamos, de nuestros propios temblores y deseos, de nuestra incapacidad para la realización en vida de una felicidad plena."



El arduo camino hacia la imposible felicidad


"El místico que Lacan guardaba en su gabinete de “libertino” estaba por afuera de la religión: sus amigos eran Georges Bataille, Pierre Klossowski, Michel Leiris, Roger Caillois. Desde su posición como psiquiatra, jamás abandonó su interés por la “locura” femenina. El goce femenino, Lacan lo entiende como una suerte de desarreglo que la regulación fálica no puede capturar. “Hay un goce de ella, de este ‘ella’ que no existe y no significa nada. Hay un goce de ella del que tal vez no sabe nada, sino que ella lo experimenta, y esto, ella lo sabe. Lo sabe, claro está, cuando esto sucede”. Esa potencia en acto, que las fórmulas de la sexuación sitúan con claridad, lo empuja a purgar a Freud de los residuos mitológicos de su invención, que se detiene con una pregunta: ¿qué quiere una mujer? Seguramente algo que la posición masculina ignora. Pero si el encuentro se produce, será fortuito como el de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección.-  "


Variaciones sobre el encuentro entre los sexos


"Hay en toda esta construcción de la excomunión y la no-excomunión, un capítulo muy interesante en el que se relata toda la negociación entre Louis Althusser y Lacan para que este pudiera continuar con sus seminarios en la prestigiosa Ecole Normale Superieur una vez separado de la Asociación Internacional.Allí se presenta un Althusser que tenía la “viva conciencia de que se estaba produciendo un movimiento” y que trató que el centro de ese movimiento fuera la escuela de la calle Ulm. En un paralelo con El príncipe de Maquiavelo, lectura predilecta de Althusser, se ve a través de sus cartas, cómo trata de manipular el pasaje de Lacan y las indicaciones tanto teóricas como políticas que le va señalando en sus intercambios, con la intención de hacer de él un instrumento de propagación de su propia doctrina..."

De Spinoza a Lacan


"-No le digamos Santa Teresa porque es insoportable. Ella quería hacer casas de mujeres perfectas, pequeñas comunidades, casas blancas sin el repugnante ornamento de los palacios a los que la invitaban, como el de la Duquesa de Alba, o la princesa de Éboli, de Doña Luisa de la Cerda, en los que todo el lujo, surgido del oro robado en América, la repugnaba físicamente. Intentó hacer lugares perfectos, simples, con una vida perfectamente ritmada, que no estuviera sometida al tiempo amorfo del mundo. Eran comunidades, si se le puede llamar a eso comunismo no lo sé, pero si sé que tenía un profundo rechazo por la riqueza. La ironía viene del hecho de que fundaba estos conventos de Carmelitas descalzas, donde aplicaba la regla rigurosa del carmel, con hábitos de arpillera, viviendo de forma muy dura, con los aportes de su hermano Lorenzo de Cepeda y Ahumada, que se casó con la señorita Espinoza, hija de uno de los conquistadores de Perú, que fue el que hizo matar al Inca Atahualpa una vez que Atahualpa había cumplido con su promesa de llenar de oro su prisión. Este Espinoza lo traiciona y lo mata. Yo me pregunté si ella supo que la plata de sus conventos era esa."

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