lunes, 16 de diciembre de 2013

La segregación en las escuelas es un problema que afecta a toda Europa del Este. Y emerge como el símbolo de un mal mayor que recorre ya todo el continente: el odio a las minorías, con los gitanos, los árabes, los judíos y los negros como comunidades más perseguidas.

Al otro lado de Europa, en Holanda, Austria, Francia, Bélgica o Reino Unido, el poder político lleva algunos años tratando de convertir a las exiguas minorías gitanas en el chivo expiatorio de la crisis, o de la gestión de la crisis. Silvio Berlusconi abrió el fuego en 2008 censando y expulsando en masa a los gitanos en Italia; Nicolas Sarkozy tomó el relevo en 2010, y hoy el virus ha contagiado a los (supuestos) progresistas. 

Así el apartheid económico y racial y el odio al diferente comienzan a ser una seña de identidad en muchos de los 28 países de la UE. “la política está siendo devorada por la xenofobia inherente al sistema económico neoliberal”. Christian Salmon

 “Con la crisis, los políticos han mostrado su incapacidad. Así que, como no es fácil encontrar culpables, y la ciudadanía está frustrada, juegan la carta del extranjero. Pero hay que tener cuidado. Antes de la II Guerra Mundial había este mismo discurso” Omar Ba, responsable de la Plataforma Africana en Amberes

 “Todavía no nos pegan como a los gitanos, pero los ataques verbales son continuos, y hay gente que se ha ido de Budapest y otros que dudan si hacerlo” Anna Szeslzer “A veces se parece a lo que pasó hace 70 años. Pero no es igual. Hoy tenemos recursos que entonces no teníamos. Aquí hay ocho o diez asociaciones judías, y está la Unión Europea”. Ya, pero a los gitanos les atacan físicamente... “Esa es la gran vergüenza. Nadie hace nada para ayudarles, incluido yo. Por eso, cuando oigo a un judío meterse con ellos, grito y lloro”. Rabino, Istvan Horvath


  El fantasma del racismo recorre otra vez Europa

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