domingo, 13 de octubre de 2013

“La noche del viernes, siete de los 21 cuerpos que llegaron a Lampedusa eran de niños, pequeñísimos todos, entre seis meses y un año. Verlos llegar uno detrás de otro ha sido una tortura, una tortura infinita”

 “Cuando la barcaza volcó, agarré a la niña pequeña y la apoyé en mi pecho. Mi mujer estaba muy lejos, pero nuestro otro hijo había desaparecido. Luego lo hemos visto flotar, muerto, no hemos sido capaces de alcanzarlo”

 “y todos festejaron el nacimiento como una señal de fortuna. Pero poco después el barco se fue a pique y murió. De toda la familia que viajaba junta, solo quedó el marido”. “Temíamos que se suicidara”,“no queríamos quitarle el ojo de encima, ¿pero quién nos dice que esos que no abren la boca, que están sentados en un rincón y no quieren ni probar bocado, no escondan una historia parecida? ¿Qué habrán visto en el mar? ¿A quién no habrán podido salvar?”.


  Lampedusa



"Me enfermé por el agua y los alimentos, llevamos mucho tiempo en muy malas condiciones"

"Cuentan nuestros abuelos que hace 47 años hubo una desgracia muy parecida y las autoridades también hablaron de reubicarnos, pero al final no se hizo"

"Ya hemos hablado con el director y vamos a instalar unas lonas en la cancha de baloncesto para que puedan tomar clase sin mojarse"

"Que no nos olviden"

Sierra de Guerrero

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