sábado, 3 de abril de 2010

"Culpar a la juventud en general no tiene sentido. ¿Cómo voy a pedir a mis hijos que hagan lo mismo que yo hice? Además de que tampoco lo mío lo veo ejemplar. Y la juventud es durísima, aunque la tenemos muy mitificada. Yo no volvería ni loca. ¿Cómo van a tener compromiso los jóvenes si no tienen las mismas circunstancias? ¿Con qué queremos que se comprometan? Ahora hay centros de poder en todas partes. Es una red. ¿Qué queremos, que sean más clarividentes que nosotros, que no sabemos contra quién luchar cuando estamos descontentos? Las dictaduras tienen eso, que son muy claras. Son catastróficas y no le recomiendo a nadie vivir en una, pero te aclaran las cosas. A veces mal, porque ves que lo que te han aclarado es peor. Te metes en un lado de la lucha y ahí también hay de todo. Y comprender eso cuesta mucho."

"El peligro de las dictaduras es que te hacen creer que los dos bandos son muy distintos, que está el bien por un lado y el mal por otro. Tú crees que has escogido el bien, y no. Desde el punto de vista de los ideales, tu elección es buena, pero en la realidad encuentras de todo. Y admitir eso nos ha costado mucho a los de mi generación: ver que las ideas no hacen a las personas, sino que a veces es al revés."

¿La revolución puede volverse más injusta que las leyes? Pues sí. Sobre todo, ¿qué "revolución era la nuestra? Había mil grupúsculos. Y había verdaderos dictadores, gente muy desagradable. Eso ha sido una lacra de los que hemos vivido esa etapa. ¿Voy a decir yo que eso es bueno para mis hijos? "

Soledad Puértolas

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails