martes, 24 de mayo de 2016



" Confieso que leo a Freud con devoción, a pesar de reconocer que, médico al fin del XIX, deja sin resolver, por ejemplo, la construcción de la subjetividad femenina. Sus textos me parecen inteligentes, interesantes, hasta divertidos a veces. Será por pura solidaridad con el pobre padre del psicoanálisis, para muchos una equivocación en la historia de la humanidad que hay que olvidar. Un antiguo, un obseso que ve sexo en cada cosa, repite la sabiduría popular… Aquí citaría a la psicoanalista de un amigo que, acusada por su paciente de ver símbolos sexuales por todas partes, le respondió resolutiva que estaba equivocado, que quien los veía era él. En todo caso y pese a quien pese, Freud está incorporado a nuestra cultura por todos, incluidos sus detractores, inconscientemente."

"Además, es mentira que Freud viera símbolos sexuales por todos lados. Igual estaban en los ojos de los que miran, como ha ocurrido con Megumi Igarashi, la “artista de la vagina”, cuya propuesta era la reproducción en 3D de su órgano en un kayak, que le ha valido la multa del Gobierno japonés por envío de datos obscenos durante su campaña de crowfunding. Mirando el kayak ya construido, la cosa parece más bien inofensiva —hay veces que una pipa es sólo una pipa, dijo Freud—. No sé, igual tenía razón la psicoanalista de mi amigo al insistir en que era él quien veía los símbolos sexuales por doquier."

"Freud, fruto de su tiempo, era un misógino contrariado, así como hablamos de un zurdo contrariado. A la vez, se dejó enseñar por las mujeres. Le dio la palabra a la mujer reprimida por la época victoriana y planteó la pregunta: ¿qué quiere una mujer?, más allá de las convenciones del momento. Terminó admitiendo que la sexualidad femenina era un “continente negro” cuya topografía desconocía. En todo caso, no quedó satisfecho con la respuesta que puede tranquilizar, hoy incluso, a las buenas conciencias de la igualdad cuando afirman: “No quiere nada distinto que un hombre”. Toda reivindicación de igualdad debe tener en cuenta la asimetría radical que existe entre los sexos, incluso la imposible reciprocidad cuando se trata de sus formas de gozar, del goce sexual en primer lugar. Freud fue el primero que intentó elaborar una teoría de esta asimetría, una teoría que han seguido varias corrientes feministas. El goce femenino sigue siendo hoy rechazado, segregado de múltiples formas."


¿Tiene el psicoanálisis el estatuto de ciencia? No en las condiciones actuales que se requieren de una disciplina para que sea considerada ciencia: que sus resultados sean reproducibles experimentalmente y falsables en todos los casos. Pero, según este criterio, tampoco es una ciencia la pedagogía o la política, y estamos cada día en manos de sus más nobles agentes. El mundo psi trata de lo más singular e irrepetible de cada ser humano y está siempre a la espera de ser considerado ciencia. El psicoanálisis es hijo de la ciencia, no podría entenderse sin ella, pero le plantea objeciones de principio cuando se trata del sufrimiento humano, nunca reproducible experimentalmente."



Hoy Sigmund Freud cumpliría 160 años. Le debemos el psicoanálisis y la prosperidad de los divanes #GoogleDoodle

 6 Mayo 2016

Sigmund Freud, el hombre que quiso dar significado a nuestros sueños

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